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El arroz a la cubana es un recuerdo infantil que suele generar emociones encontradas. Para algunos es el recuerdo nada agradable de la comida del comedor escolar y, para otros, era el menú que celebraban en casa porque ese día no había verduras.

Por la sencillez de su preparación, con pocos ingredientes y fáciles de comer -sin huesos ni espinas-, sigue siendo una opción frecuente en las cartas de los restaurantes que cuentan con menús especiales para niños.

Pero también en las casas, porque no podemos negar que, si se cocina con un poco de mimo, estamos ante una receta deliciosa tanto para niños como para mayores.

Arroz a la cubana: el consejo de José Andrés

En más de una ocasión, el chef José Andrés ha hablado del arroz a la cubana como uno de sus platos favoritos y uno de los que más representan lo que se comía en las casas en España hace algunas décadas, cuando las amas de casa necesitaban sacar adelante platos sabrosos que también fuesen asequibles.

En un episodio del programa Vamos a cocinar con José Andrés que emitía hace años RTVE, el cocinero asturiano cocinó su versión y compartió un consejo para que a todos nos salga perfecto.

Aunque es una receta muy fácil, el chef José Andrés señala que para cocinar un buen arroz a la cubana no se tiene que usar el plátano de Canarias, porque el plátano canario es dulce y se consume como fruta.

El cocinero explica que se debe emplear el "plátano macho", que es el que de verdad utilizan en Cuba para acompañar sus arroces, aunque el arroz blanco con tomate y huevo frito que en España conocemos como "a la cubana" no sea uno de ellos.

El plátano macho es un plátano verde y duro que se utiliza en Asia y América como una hortaliza, de un modo similar a como se usarían las patatas. Es un plátano harinoso que no tiene azúcares, lo que lo hace ideal para freír y obtener una textura crujiente como la de una patata.

Para la preparación de un auténtico arroz cubano, estos plátanos machos se pelan, se cortan en rodajas y se fríen lentamente en aceite de oliva hasta que estén dorados. Te cuento cómo hacerlo al final de este artículo porque la técnica es bastante divertida.

Lo que pasa es que José Andrés mejora la técnica y, en vez de servir las rodajas de plátano fritas, lo que hace es picarlas, juntarlas con un queso cremoso y amasar esa mezcla para hacer unas pequeñas tortitas que luego termina de dorar en la sartén.

Créeme que, como acompañamiento del arroz, están mucho más ricas que el plátano de Canarias frito.

Arroz a la cubana

Ingredientes para hacer arroz a la cubana de José Andrés

  • Arroz, 320 g
  • Agua, 640 ml
  • Cebolla, 50 g
  • Aceite de oliva virgen extra, 60 ml
  • Tomates maduros, 600 g
  • Ajo, 2 dientes
  • Guindilla o habanero entero, 1 ud (solo si queremos picante)
  • Hoja de laurel, 1 ud
  • Plátano macho, 2 ud
  • Queso cremoso de leche de vaca, 80 g
  • Huevos, 4 ud
  • Sal, al gusto

Paso 1

Lavamos los tomates y los ponemos en una sartén muy caliente. Los asamos girándolos para que la piel se queme de forma uniforme. Cuando la piel esté bien tostada, retiramos del fuego y dejamos que se templen.

Paso 2

Pelamos los tomates asados y los trituramos. En una sartén, calentamos 2 cucharadas de aceite de oliva con los ajos picados y, antes de que se doren, añadimos la guindilla (opcional) y la hoja de laurel.

Paso 3

Incorporamos el tomate triturado, sazonamos con sal al gusto y cocinamos a fuego medio durante unos 10-12 minutos.

Paso 4

Pelamos y picamos finamente la cebolla. En una cazuela, calentamos un poco de aceite de oliva y la pochamos sin dejar que se dore.

Paso 5

Añadimos el arroz, lo rehogamos brevemente para sellar el grano y vertemos el agua. Salamos al gusto, tapamos y cocinamos a fuego mínimo durante 10 minutos, sin remover.

Paso 6

Pelamos los plátanos verdes y los cortamos en trozos grandes. Los freímos lentamente en una sartén con aceite de oliva a fuego medio-bajo, hasta que estén tiernos.

Paso 7

Picamos finamente los plátanos fritos y los mezclamos con el queso rallado. Amasamos con las manos hasta formar una masa ligeramente pegajosa y formamos pequeñas tortitas con ella.

Paso 8

Cocinamos las tortitas en una sartén con unas gotas de aceite, vuelta y vuelta, hasta que estén doradas por fuera y el queso empiece a fundirse. Reservamos.

Paso 9

En una sartén pequeña, calentamos aceite de oliva abundante. Opcionalmente, podemos añadir una guindilla para aromatizar el aceite.

Paso 10

Cuando el aceite esté caliente, cascamos el huevo en un vaso separando clara y yema. Freímos primero la clara hasta que esté crujiente, y después colocamos la yema encima, dejando que se cuaje solo parcialmente para que quede brillante y líquida en el centro.

Paso 11

Colocamos una ración de arroz blanco como base. Añadimos encima o a un lado un huevo frito. Acompañamos con una o dos tortitas de plátano y queso. Finalmente, bañamos el arroz con un par de cucharadas de la salsa de tomate casera.

El plátano frito para el arroz a la cubana

El plátano frito cubano tiene esta pinta GMVozd iStock

En Cuba, a las rodajas de plátano macho fritas se las conoce como tostones y son un acompañamiento tan popular como aquí el pan. Su elaboración es más sencilla de la que propone José Andrés, pues no llevan queso, pero son igualmente un snack delicioso.

Para hacer los tostones, el primer truco que hay que saberse es el de cómo pelarlos, pues la piel está adherida a la carne y no basta con tirar para que salga. Yo lo que hago es cortar el plátano en rodajas de unos dos centímetros y pelarlas con un cuchillo.

Una vez peladas, freímos las rodajas de plátano a fuego medio-alto hasta que se doren por los dos lados. Las sacamos del aceite y las dejamos sobre papel absorbente para que se enfríen un poco.

Y ahora viene la parte divertida -y desestresante-, colocamos cada rodaja sobre una tabla de cortar, la tapamos con un trozo de papel de cocina doblado -para no quemarnos- y la aplastamos dando un golpe con el puño cerrado, de ahí que también se conozcan como plátanos fritos "a puñetazos". También se pueden aplastar con un vaso.

El último paso es volver a freír las rodajas aplastadas hasta que queden los bordes bien dorados y crujientes. Retiramos a un papel absorbente y salamos al gusto.