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Quien haya ido alguna vez a un restaurante chino en España conoce de sobra el pollo con almendras, el arroz tres delicias y los rollitos de primavera.

Lo que quizá no sepa es que la mayoría de esos platos son versiones adaptadas al paladar occidental que rara vez se comen en los hogares chinos.

En cambio, hay recetas que cualquier familia de Pekín, Shanghái o Cantón prepara con frecuencia de las que no hay ni rastro en la carta de los restaurantes chinos españoles.

Y cuando descubres algunas, la sorpresa es doble, porque no solo están buenísimas, sino que parecen inventadas en Murcia.

Eso es exactamente lo que ocurre con el xihongshi chao jidan, un revuelto de huevos con tomate que es muy popular en China y que, a mí, cuando lo probé por primera vez en casa de un antiguo compañero de trabajo, me recordó al revoltillo que se había comido toda la vida en mi casa.

Los huevos revueltos más jugosos

La gracia de este revuelto está en que es mucho más fácil de conseguir que quede jugoso que cuando hacemos unos huevos revueltos tradicionales.

A diferencia de los huevos revueltos europeos, en los que la cremosidad se suele buscar añadiendo mantequilla, nata o leche, la versión china lo hace con una salsa de tomate.

El resultado es un revuelto jugoso y con mucho más sabor gracias al ajo y al umami del propio tomate.

Primos hermanos de los huevos en el purgatorio

Quien conozca los huevos en el purgatorio que se preparan en Italia encontrará un parecido razonable con esta receta china. Las uova in purgatorio también parten de una base de tomate cocinado con ajo, a menudo también con guindilla, sobre la que se escalfan los huevos.

La diferencia principal es que en la receta italiana los huevos se cuajan enteros dentro de la salsa, con la yema idealmente líquida, mientras que en la versión china se baten y se revuelven con el tomate ya reducido.

Consejo práctico: si la intención es hacer los primeros, pero se rompe algún huevo al cascarlo, pasar a la versión china es la solución más elegante.

Una receta lista en 15 minutos

Ingredientes

  • Huevos, 4 ud
  • Tomates maduros pelados y sin semillas, 400 g
  • Aceite de oliva, 2 cucharadas
  • Ajo, 1 diente
  • Jengibre fresco rallado, ½ cucharadita
  • Azúcar, 1 cucharadita
  • Sal, al gusto
  • Cebollino fresco picado, cantidad necesaria para servir

Paso 1

Cortamos los tomates en dados medianos o los rallamos con la parte gruesa del rallador, según queramos tropezones más o menos marcados o la prisa que tengamos.

Paso 2

Calentamos el aceite en una sartén amplia a fuego medio, añadimos el ajo picado muy fino o machacado y el jengibre rallado y los sofreímos unos 30 segundos, hasta que suelten su aroma sin llegar a dorarse.

Paso 3

Incorporamos el tomate troceado, salamos al gusto y añadimos la cucharadita de azúcar. Cocinamos removiendo de vez en cuando durante 8-10 minutos, hasta que se evapore buena parte del agua y la mezcla tenga consistencia de salsa espesa.

Paso 4

Batimos los huevos en un bol con una pizca de sal.

Paso 5

Vertemos los huevos batidos sobre el sofrito de tomate y removemos con movimientos amplios y suaves a fuego medio-bajo, dejando que se formen copos grandes de huevo cuajado envueltos en la salsa.

Paso 6

Retiramos del fuego cuando el huevo esté cuajado, pero todavía jugoso, ya que seguirá haciéndose con el calor residual, y servimos de inmediato espolvoreado con el cebollino picado. Acompañamos con un bol de arroz blanco.

Otros platos chinos que parecen inventados en España

El xihongshi chao jidan no es el único ejemplo de platos chinos hechos con ingredientes nuestros, pero que, curiosamente, nunca vemos en restaurantes chinos.

En China existe una preparación llamada nan gua bing que consiste en hacer un puré de calabaza, mezclarlo con harina de arroz glutinoso y un poco de azúcar, formar discos con la masa y freírlos en aceite hasta que se doran por fuera.

Aunque la textura es algo distinta, el parecido con las chulas de calabaza gallegas, unas tortitas de puré de calabaza, huevo, harina y azúcar que se preparan por Samaín, es tan evidente que cuesta creer que no haya una conexión directa entre ambas recetas, separadas por miles de kilómetros y siglos de tradición.

Otro caso notable es el tudou si , un plato de la provincia de Sichuan en el que se cortan patatas en tiras finísimas, como para hacer patatas paja, se lavan para quitarles el almidón y se saltean a fuego muy vivo en el wok con ajo laminado, guindilla seca y un chorro de vinagre.

El resultado son unas patatas crujientes, ácidas y ligeramente picantes que se sirven como aperitivo o guarnición y que, podrían pasar por la versión china de las patatas a lo pobre.