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Por mucho cariño que le tengas a un ingrediente, nunca es tarde para descubrir una nueva receta con él.
En el caso de las berenjenas, estas albóndigas que propone Marta, la cocinera detrás del proyecto @origen_bymarta, son un buen ejemplo.
Inspirada en una receta de Paola Freire (@foodtropia en las redes sociales) que, según cuenta la cocinera, circulaba entre su grupo como "el cielo de la comida", las albóndigas de berenjena o polpette di melanzane son un clásico de la cocina italiana.
La berenjena: de planta maldita a estrella mediterránea
La berenjena (Solanum melongena) tiene su origen en el sudeste asiático, probablemente en la India, donde se cultiva desde hace más de 4.000 años.
Llegó al Mediterráneo a través de los comerciantes árabes durante la Edad Media y se asentó con fuerza en la Península Ibérica, Sicilia y el sur de Francia.
Durante siglos, sin embargo, no tuvo muy buena fama. De hecho, en Europa se la consideraba tóxica o, como mínimo, indigesta, y se cultivaba solo como planta ornamental.
Pero los tiempos cambian y hoy la berenjena es uno de los pilares de la dieta mediterránea. Su versatilidad la hace apta para frituras, asados, guisos, cremas, encurtidos y, como demuestra esta receta, también para albóndigas.
España, además, es uno de los principales productores europeos, con la provincia de Almería a la cabeza gracias a sus famosos invernaderos solares.
Cómo hacer albóndigas de berenjena
Ingredientes
- Berenjenas medianas, 2 ud
- Pan rallado, 4 cucharadas soperas
- Queso parmesano rallado o mozzarella rallada, ¼ de taza
- Ajo, 1 diente
- Huevo, 1 ud
- Pimentón dulce, ½ cucharadita
- Pimienta negra molida, al gusto
- Sal, al gusto
- Maicena, cantidad necesaria para rebozar
- Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria
- Salsa de tomate casera, 200 g
- Aceitunas negras picadas, un puñado
- Albahaca fresca, unas hojas para servir
Paso 1
Untamos cada berenjena entera con aceite de oliva, las envolvemos con papel de aluminio y las asamos en el horno o en la airfryer a 180 ºC durante 30 minutos, hasta que al pincharlas estén tiernas.
Paso 2
Retiramos el papel, dejamos templar unos minutos y pelamos las berenjenas. La piel saldrá casi sola.
Paso 3
Desmenuzamos la pulpa con dos tenedores en un bol amplio.
Paso 4
Añadimos el pan rallado, el queso rallado, el ajo picado, el huevo, el pimentón dulce, la sal y la pimienta.
Paso 5
Mezclamos bien hasta obtener una masa que se deje moldear sin pegarse. Si queda demasiado húmeda, incorporaremos más pan rallado cucharada a cucharada hasta que tenga una textura manejable.
Paso 6
Nos untamos las manos con un poco de aceite de oliva y formamos las albóndigas del tamaño de una nuez grande.
Paso 7
Pasamos cada albóndiga por maicena y sacudimos el exceso.
Paso 8
Calentamos un fondo de aceite de oliva en una sartén a fuego medio y doramos las albóndigas girándolas con cuidado, hasta que estén doradas por todas partes.
Paso 9
Incorporamos las aceitunas negras picadas y la salsa de tomate casera, bajamos el fuego y dejamos cocinar a fuego suave durante 10 minutos.
Paso 10
Servimos con unas hojas de albahaca fresca por encima.
Recetas con berenjenas muy populares en España
La tradición española no tiene nada que envidiar a la italiana en lo que se refiere al uso culinario de esta hortaliza, pues nuestro recetario más clásico ofrece también un buen repertorio de preparaciones con berenjena que van mucho más allá de freírlas o cocinarlas a la plancha.
Las berenjenas de Almagro, originarias de Ciudad Real, se preparan con berenjenas pequeñas que se cuecen brevemente en agua con vinagre y sal, se abren con un corte en cruz y se rellenan con una pasta de pimiento rojo, comino, ajo machacado y aceite de oliva.
Se conservan en un aliño de vinagre, agua, sal y aceite, y se sirven como aperitivo o tapa fría tras varios días de maceración en la que absorben todo el sabor de las especias.
La alboronía, de origen andalusí, es un guiso de berenjenas cortadas en dados que se rehogan con calabaza, cebolla, tomate y pimiento. Todo se cocina a fuego lento hasta que las hortalizas se deshacen parcialmente y forman una especie de pisto, casi untable, que se sirve templada o fría.
La escalivada, clásica de Cataluña, Aragón y la Comunidad Valenciana, consiste en asar berenjenas enteras junto con pimientos rojos, cebollas y tomates directamente sobre las brasas o en el horno a temperatura alta hasta que la piel se ennegrece y la carne queda muy tierna.
Se pelan, se cortan en tiras, se aliñan con aceite de oliva virgen extra y sal, y se sirven a temperatura ambiente. El toque ahumado de la brasa es su seña de identidad.
