Publicada

La primera vez que vi unos melocotones rellenos en el menú de un restaurante, mi sorpresa fue mayúscula al comprobar que no estaban en el apartado de los postres, sino en el de los entrantes. Estaban rellenos de atún.

Porque hay combinaciones de ingredientes que provocan desconfianza, incluso rechazo, antes siquiera de probarlas.

Melocotón y atún suena, de entrada, a experimento arriesgado, a mezcla que alguien inventó al volver de fiesta de madrugada con la nevera medio vacía.

Sin embargo, el contraste entre lo dulce de la fruta y lo salado del pescado en conserva es un recurso clásico en la cocina de medio mundo, desde las ensaladas tropicales hasta los canapés que llevan triunfando desde los años ochenta.

Una receta fácil que siempre triunfa

Aquellos melocotones rellenos se convirtieron en uno de mis fijos de aquel restaurante y de mi recetario personal y ahora David García, uno de los miembros de la pareja de cocineros detrás del perfil de Instagram @siempre.hambrientos, acaba de compartir su versión en uno de sus últimos vídeos.

Un aperitivo que no necesita fuego, que se monta con ingredientes que suele haber en la despensa y que sorprende para bien a todo el que lo descubre.

El único truco es elegir un melocotón que no esté excesivamente almibarado, lo ideal es que sea al natural o en almíbar ligero.

Y, aunque, David propone darle un toque de air fryer antes de rellenarlos para que la fruta se caramelice ligeramente, ya os confirmo que en frío también están deliciosos si os queréis ahorrar este paso.

Cómo hacer melocotones rellenos

Ingredientes

  • Melocotón en almíbar ligero o al natural, 8 mitades
  • Atún en conserva bien escurrido, 1 lata de las ovaladas de 80 g
  • Huevo cocido, 1 ud
  • Queso cottage, 2 cucharadas generosas
  • Pepinillo en vinagre, 1 ud
  • Cebolla roja picada fina, ¼ ud
  • Zumo de limón, unas gotas
  • Agua, un chorrito para ajustar la textura
  • Cebollino fresco, al gusto
  • Sal, al gusto

Paso 1

Trituramos el huevo junto con el queso cottage, el pepinillo picado y unas gotas de zumo de limón. Añadimos un poco de agua hasta conseguir una mezcla cremosa, pero no excesivamente líquida.

Paso 2

Escurrimos bien el atún y lo ponemos en un bol junto con la cebolla roja picada muy fina.

Paso 3

Vertemos la crema de huevo y mezclamos con cuidado para que el atún no se deshaga del todo.

Paso 4

Colocamos las mitades de melocotón en la freidora de aire y las calentamos unos minutos, hasta que estén ligeramente doradas y templadas.

Paso 5

Rellenamos cada mitad de melocotón con la mezcla de atún y coronamos con cebollino fresco picado.

Preguntas frecuentes

¿Puedo usar melocotón fresco en lugar de conserva? Sí, conviene elegir melocotones maduros, pero firmes y se pueden cocinar en la freidora de aire o a la plancha unos minutos para que ablanden ligeramente.

¿Se puede sustituir el queso cottage por otro ingrediente? El queso fresco batido, el requesón o incluso un yogur griego espeso son buenos sustitutos. También se puede usar una mayonesa baja en grasa.

¿Cuánto aguanta montado en la nevera? Una vez rellenos, los melocotones se conservan bien tapados en la nevera durante unas 4-5 horas. Más allá de ese tiempo, la fruta puede soltar líquido y la crema pierde consistencia. Lo ideal es preparar el relleno con antelación y rellenar justo antes de servir.

¿Es necesaria la freidora de aire? No es imprescindible. Se puede usar el grill del horno un par de minutos o incluso, como decíamos más arriba, servir los melocotones directamente del bote, a temperatura ambiente.

Otras recetas que mezclan dulce y salado

Más allá de la manida pizza con piña, el contraste entre dulce y salado lleva décadas triunfando a la hora del aperitivo.

Uno de los clásicos más socorridos son los dátiles rellenos de queso de cabra y envueltos en una loncha fina de beicon, que se cocinan en el horno o en la freidora de aire hasta que el beicon queda crujiente y el queso se funde por dentro.

Las tostas de higos frescos con jamón ibérico y una reducción de vinagre de Módena son otro aperitivo que funciona de maravilla en los picoteos de verano cuando los higos están en temporada.

Quienes prefieran algo más fresco pueden probar las brochetas de melón con bolitas de mozzarella , menta y un hilo de aceite de oliva, un aperitivo muy refrescante perfecto para una cena ligera. En la misma línea está la ensalada de sandía con queso feta.

También merece la pena experimentar con las endivias rellenas de roquefort, anchoas y trocitos de pera, que te prometo que no saben amargas. Yo siempre que las hago, al principio me ponen cara rara, pero es lo primero que se acaba en la mesa.

Para quienes busquen algo más contundente, el hojaldre relleno de queso brie o camembert con mermelada de arándanos o frambuesas es un aperitivo de esos que resultan adictivos.