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El problema que tienen la mayoría de las cenas ligeras es que no sacian. Cenas un poco de fruta o una ensalada triste pensando que es más sano y a las dos horas te está llamando más la nevera que la cama.

Ese suele ser el principio del fin de los buenos propósitos cuando alguien se propone llevar una dieta saludable.

Por eso las recetas como estos espaguetis de calabacín con gambas que propone María Luna son una de esas recetas que nunca deben faltar en un recetario de cenas rápidas, sanas, saciantes y disfrutables.

María Luna, formada como cocinera y coach nutricional, está al frente del perfil @cuinamarieta, donde reúne a más de 100.000 seguidores y publica recetas pensadas para que comer sano en el día a día no sea una carga.

El truco: el corte del calabacín

Es un hecho que la comida entra por los ojos y, a veces, basta presentar la comida en el plato de una manera diferente para que nos parezca mucho más disfrutable.

En la receta de hoy, el corte del calabacín es lo único que la distingue de un salteado cualquiera. Los fideos de calabacín se cortan con un utensilio que recibe el nombre de espiralizador, pero no es imprescindible.

Quien no tenga uno en casa puede usar un cuchillo afilado con un poco de paciencia o puede recurrir al pelador de patatas, tal y como sugiere la propia María Luna.

Se pasa por el calabacín entero de arriba abajo y salen tiras anchas y planas, parecidas a los tagliatelle . Una mandolina con accesorio de juliana es la tercera opción.

Una vez que tengamos nuestros espaguetis de calabacín, debemos evitar un error que es bastante frecuente. El calabacín es agua en un 95 %, así que, si se sala antes de tiempo o se cocina de más, suelta todo su jugo y el salteado acaba siendo una sopa.

Para que quede bien, una cocción de unos cinco minutos a fuego vivo, moviendo lo justo, y sal solo al final.

Espaguetis de calabacín con gambas y tomates cherry

Ingredientes

  • Calabacín, 1 ud
  • Tomates cherry, 10 ud
  • Gambas peladas, 10-12 ud
  • Ajo, 2 dientes
  • Aceite de oliva virgen extra, 1 o 2 cucharadas
  • Semillas de sésamo, al gusto
  • Pimienta negra molida, al gusto
  • Sal, al gusto

Paso 1

Cortamos el calabacín en hebras o en tiras finas con ayuda de un espiralizador, una mandolina o un pelador de verduras.

Paso 2

Laminamos los dos dientes de ajo y partimos los tomates cherry por la mitad.

Paso 3

Los salteamos juntos en una sartén amplia con una o dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra, a fuego medio, hasta que el ajo empiece a dorarse y los tomates se arruguen y suelten su jugo.

Paso 4

Añadimos los espaguetis de calabacín y los dejamos cocinar unos 5 minutos a fuego medio-alto, removiendo poco para que no se rompan.

Paso 5

Incorporamos las gambas peladas y las doramos junto al resto. Dos o tres minutos bastan, lo justo para que pierdan la transparencia y se vuelvan opacas.

Paso 6

Servimos con las semillas de sésamo por encima, un golpe de pimienta molida y un hilo de aceite de oliva virgen extra en crudo.

Calabacín vs. pasta

Llevamos tiempo viendo al calabacín como un sustituto de la pasta y deberíamos tener claro qué es cada cosa.

Cien gramos de calabacín aportan unas 17 kcal, en torno a 1 gramo de fibra, potasio y vitamina C. Un calabacín mediano entero, unos 250 gramos, se queda en unas 45 kcal.

Una ración de 75 gramos de pasta seca ronda las 265 kilocalorías y unos 55 gramos de hidratos de carbono, además de unos 9 gramos de proteína.

Como puede verse, no son comparables, luego difícilmente pueden ser intercambiables por mucho que físicamente se puedan llegar a parecer.

Sus cifras son muy distintas porque cumplen funciones diferentes, la pasta es una fuente de energía, especialmente útil si se entrena, se madruga o se trabaja muchas horas de pie.

El calabacín, en cambio, aporta volumen, agua y fibra con muy poca densidad energética. Llena el plato y el estómago, pero no da combustible, por lo que es perfecto, como el caso de la receta de hoy, para una cena ligera o para cuando deba seguirse una dieta baja en carbohidratos.

Eso no quiere decir que una receta con calabacín no pueda ser también saciante y completa, pues en el caso de la de hoy, unos 100 gramos de gambas aportan cerca de 20 gramos de proteína de alto valor biológico con muy poca grasa, además de yodo, selenio y vitamina B12.

Sin ellas, la receta sería una guarnición; con ellas, es una cena equilibrada.

Y no es obligatorio elegir un bando, la misma receta mezclando mitad pasta y mitad espaguetis de calabacín es una opción magnífica cuando, además de fibra y proteínas, se necesita un extra de energía.