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Si has intentado hacer salmorejo en casa, pero el resultado no estuvo a la altura de las expectativas, esta receta de Jordi Cruz te va a explicar los motivos.
El salmorejo se prepara con cinco ingredientes básicos sin más herramientas que una batidora, y aun así el resultado puede no ser siempre el mismo.
El chef catalán cuenta con un perfil de Instagram, @jordicruzoficial, donde suele compartir recetas que se pueden hacer en casa, pero con los trucos que usan los cocineros profesionales.
Y ha sido en esta red social donde acaba de publicar una receta de salmorejo que no lleva ningún ingrediente inesperado, pero sí un truco poco conocido que mejora la textura final.
"Todos los elementos tienen que estar lo más fríos posible para que haga una buena emulsión", explica en el vídeo. Ahí está la clave.
El truco para un salmorejo muy cremoso
Aunque el pan ayuda a espesar, el salmorejo es también una emulsión de aceite en agua en la que la grasa se rompe en gotas diminutas que quedan repartidas por el líquido del tomate. Esa dispersión es la que da la cremosidad, no el pan por sí solo.
El problema es que una batidora potente calienta lo que tritura. La fricción de las cuchillas transfiere calor a la mezcla, y durante el triturado la temperatura sube lo suficiente como para que la crema ligue peor.
Por eso, Jordi Cruz corta el tomate y lo deja 20 minutos en el congelador, no para congelarlo, sino para que esté muy frío en el momento de triturarlo. El aceite también lo guarda en la nevera hasta que se vuelve sólido.
El mejor pan para el salmorejo
Jordi Cruz insiste en que debe ser pan del día anterior. No pan seco de biscote ni pan tostado, sino ese pan que lleva una noche en la bolsa y ha perdido humedad, pero conserva su miga.
Si solo tienes pan del día, córtalo unas horas antes y déjalo al aire. Sirve cualquier pan de hogaza o de barra con miga densa, pues la telera cordobesa, el pan tradicional del salmorejo, es difícil de encontrar fuera de Andalucía.
Receta fácil de salmorejo cremoso
Ingredientes
- Tomate maduro, 1 kg
- Pan del día anterior, 150 g
- Pimiento rojo, 80 g, opcional
- Ajo, 1 diente sin germen
- Vinagre, 30 ml
- Sal, 18 g
- Aceite de oliva virgen extra, cantidad suficiente para emulsionar
Para la guarnición
- Picatostes, cantidad necesaria
- Tomates de distintas variedades, cantidad necesaria
- Aceite de oliva virgen extra, cantidad necesaria
- Gambas cocidas, huevo duro o jamón, al gusto
Paso 1
Lavamos los tomates, los cortamos y los dejamos 20 minutos en el congelador, junto con el pimiento. El aceite también lo dejaremos en la nevera.
Paso 2
Cuando el tomate esté bien frío, lo ponemos en el vaso de la batidora con el pimiento y el ajo sin germen y trituramos hasta que no quede ningún trozo visible.
Paso 3
Incorporamos la sal, el vinagre y el pan del día anterior, y seguimos triturando hasta que la miga se hidrate por completo y desaparezca en la mezcla.
Paso 4
Con la máquina en marcha, vertemos el aceite cucharada a cucharada. Trabajamos la mezcla tres o cuatro minutos, hasta que esté fina y homogénea. Si notamos que el vaso se calienta, paramos.
Paso 5
Pasamos la crema por un colador fino para retirar semillas y restos de piel. Si la batidora es muy potente casi no hace falta, pero afina el resultado.
Paso 6
Se puede comer recién hecho, pero mejora si se deja unas horas en la nevera. Servimos con la guarnición y un chorro de aceite en crudo por encima.
Un plato tradicional con una receta muy estudiada
El salmorejo es anterior al tomate. Durante siglos fue una mezcla de pan, ajo, aceite, vinagre y sal, y no adoptó su color actual hasta finales del siglo XIX y principios del XX, cuando el tomate se incorporó de forma habitual en las cocinas cordobesas.
Pero contrariamente a lo que sucede con otras recetas de este tipo, que han ido evolucionando con el paso de los siglos y que muchas veces se hacen a ojo, el salmorejo tiene una receta estandarizada de manera oficial.
Desde 2007, el Departamento de Bromatología y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Córdoba trabaja en tipificar el plato, y en 2016 publicó en Nutrición Hospitalaria un estudio con los datos reales de la hostelería cordobesa. Para ello, partieron del censo de 1.441 locales de la ciudad, visitaron 754 y obtuvieron 323 respuestas válidas.
Basándose en las más repetidas salió la receta de referencia que difunde la Cofradía Gastronómica del Salmorejo Cordobés con 1.000 g de tomate, 200 g de pan de telera, 100 g de aceite de oliva virgen extra, 5 g de ajo de Montalbán y 10 g de sal.
El mismo estudio detectó que entre el 15 % y el 20 % de las recetas caseras incorporan vinagre, algo mucho menos frecuente en tabernas y restaurantes.
Por eso, el hecho de que Jordi Cruz le añada vinagre y un poco de pimiento rojo al suyo no es ninguna herejía, es solo que no es lo más frecuente.
