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Si cada verano acabas harto del gazpacho, esta receta es para ti.

Cuando aprieta el calor, el cuerpo pide comida fresca, ligera y que hidrate casi tanto como un vaso de agua, pero ese papel no tiene por qué recaer un día sí y otro también en la misma receta de gazpacho o salmorejo.

Hay muchos platos igual de refrescantes y cargados de sabor, que te sacan de la rutina sin encender el fuego, y esta receta es una de las que, cuando la pruebas, repites.

La base es el melón, la fruta dulce por excelencia del verano, que aquí se convierte en un bocado salado y vibrante ideal para las noches de calor.

Y la receta es del chef Jesús Sánchez, uno de los cocineros más reconocidos en España. Al frente del Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones (Cantabria), luce tres estrellas Michelin, y hace unos años desembarcó también en la capital con su restaurante Amós, en el hotel Rosewood Villa Magna de Madrid.

Pese a ese currículum de alta cocina, el chef navarro se ha ganado un segundo público en redes con Recetas con la Gorra , la serie de vídeos breves que publica en su perfil de Instagram (@_jesussanchez).

El nombre es un guiño a la prenda que siempre lleva puesta y, de paso, a la sencillez de unas elaboraciones pensadas para triunfar en casa sin complicaciones.

Melón: la fruta más "salada"

Su propuesta en esta ocasión es un homenaje a la cocina peruana en forma de ceviche de melón que es un buen ejemplo de esta filosofía, una receta sin fuego y en apenas 10 minutos.

Que el melón salte del postre a un plato salado no es algo que deba sorprendernos en España. El clásico melón con jamón lleva décadas demostrando que el punto dulce de esta fruta marida de maravilla con lo salado, y esta receta se aprovecha de eso.

Botánicamente, el melón (Cucumis melo) pertenece a las cucurbitáceas, la misma familia que el pepino, de ahí que ambos convivan tan bien en un plato como este.

Cualquier variedad de temporada sirve -piel de sapo, cantalupo, galia-, siempre que esté en su punto justo de madurez, pues si le falta dulzor, el contraste con la acidez se desequilibra, aunque siempre tenemos la opción de sustituir parte del zumo de limón, por el de un cítrico más dulce como lima o naranja.

Ingredientes

Para la leche de tigre

  • Zumo de limón, 3-4 limones, unos 100 ml
  • Jalapeño, 1 ud
  • Cebolla, ¼ ud
  • Jengibre, un trozo, unos 15-20 g
  • Pepino, ½ ud
  • Cilantro, un puñado
  • Sal, al gusto

Para el plato

  • Melón maduro, ½ ud
  • Aguacate, 1 ud
  • Pepino, ½ ud
  • Cebolla, ¼ ud
  • Cilantro, unas hojas para rematar

Paso 1

Empezamos por la leche de tigre. Trituramos el zumo de limón junto con el jalapeño, la cebolla, el jengibre, el pepino y el cilantro hasta obtener un líquido verdoso y homogéneo. Salamos al gusto.

Paso 2

Si la queremos más limpia y elegante, la colamos para retirar los trozos y quedarnos solo con el jugo. La reservamos en la nevera para que esté bien fría en el momento de usarla.

Paso 3

Con un sacabolas, hacemos perlas de melón. A falta de sacabolas, lo podemos cortar en dados regulares del tamaño de un bocado, pero teniendo cuidado de no dañar la corteza, pues será nuestro bol para servirlo.

Paso 4

Cortamos el aguacate en dados, el pepino en cubos pequeños y la cebolla en juliana muy fina.

Paso 5

Montamos el plato repartiendo el melón, el aguacate, el pepino y la cebolla en el medio melón que acabamos de vaciar. Bañamos con la leche de tigre justo antes de servir y rematamos con unas hojas de cilantro.

Una receta ligera para toda la temporada de calor

Más allá de lo vistoso, este ceviche vegetal es también un plato sano y ligero, con mucha agua, fibra y vitaminas del melón, el pepino y el limón -que no se degradan con una cocción al fuego-, las grasas buenas del aguacate y prácticamente nada de grasa añadida.

Y si te has quedado con ganas de más aguachiles y marinadas frescas, hay todo un recetario emparentado esperando.

El aguachile de gambas, primo mexicano del ceviche, se prepara también con cítricos, chile y pepino, pero con gamba cruda ligeramente curada en la marinada.

El tiradito peruano lleva pescado en láminas finas, como si fueran para sashimi japonés, napado con leche de tigre.

Para quien busque más opciones vegetales, un ceviche de champiñones laminados o un aguachile de tomate y sandía se aprovechan también de la combinación dulce-ácido-picante.

La misma sandía resulta deliciosa en una ensalada de sandía y queso feta con aceitunas negras.

Y si buscas el contraste dulce-salado que hace grande a este plato, el eterno melón con jamón sigue siendo una apuesta segura para sobrellevar el verano a base de bocados frescos.