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El otoño 2026 ya nos ha traído las primeras nevadas, el anuncio de todos los días fríos que empezaremos a tener a partir de ahora. Eso quiere decir que ha empezado la temporada de las castañas.

¿Acaso hay algo más reconfortante que encontrarse con el puesto del castañero en la calle durante una tarde helada?

¿O pasear por la calle con un cucurucho de castañas asadas que casi da pena comérselas por lo mucho que agradeces el calor que dejan en tus manos?

Y en casa, ¿se te ocurre mejor plan para una tarde fría que llevar al siguiente nivel la "peli, mantita y sofá" con un buen puñado de castañas asadas a modo de picoteo?

El truco de un chef Michelin para asar castañas

El chef Dani García ha compartido en más de una ocasión su receta de castañas asadas y lo mejor es que las asa sin encender el horno.

Se trata de asar las castañas usando una sartén. La manera más fácil que he visto nunca y la más cómoda para hacerlas en casa, todo hay que decirlo.

Lo habitual suele ser asar las castañas en el horno o en una sartén "castañera", de esas con agujeros en el fondo, en un fuego de gas para que las castañas se tuesten en contacto con las llamas

Pero tal como muestra el cocinero malagueño se pueden hacer en una sartén normal y en vitrocerámica/inducción.

Lo ideal es usar la sartén más vieja que tengamos porque la vamos a tener al fuego bastantes minutos sin líquido y va a "sufrir" un poco. Como las castañas no se van a pegar, se puede aprovechar esa sartén en la que "se pega todo" y dejarla solo para esto.

La clave está, según explica el chef, es tapar la sartén para que las castañas suden mientras se cocinan a fuego medio durante unos 15 minutos.

Cortar las castañas sin llegar al final @danigarcia7 Instagram

Dani García explica también que las castañas deben cortarse longitudinalmente, sin llegar al final, pero sí lo suficiente para comprobar que la castaña está en buenas condiciones.

Este corte, además, evitará que exploten en la sartén y facilitará el pelado.

Además, como toque personal, el chef les añade un poco de sal en escamas en mitad de la cocción y, con ello, consigue que queden mucho más sabrosas.

Ingredientes

  • Castañas frescas, cantidad suficiente
  • Sal gorda o en escamas, al gusto

Paso 1

Con ayuda de un cuchillo afilado, hacemos un corte en la cáscara de cada castaña, de manera longitudinal hasta la mitad, sin llegar a cortar completamente el fruto. Con esto conseguiremos que no revienten al asarse y también será más fácil pelarlas.

Paso 2

Ponemos las castañas al fuego en una sartén amplia, a potencia media-alta (aproximadamente nivel 7 sobre 10), procurando que queden en una sola capa.

Paso 3

Tapamos la sartén con una tapa para que las castañas suden y se vayan cocinando con su propio vapor.

Paso 4

Pasados unos 8 minutos, destapamos, damos unas vueltas y añadimos sal por encima.

Paso 5

Volvemos a tapar la sartén y dejamos que las castañas se terminen de asar durante unos 10 minutos más, removiendo de vez en cuando para que se hagan de forma uniforme.

Paso 6

Una vez listas, retiramos del fuego, dejamos reposar unos instantes y las servimos calientes. Si hemos hecho bastante cantidad, las podemos meter en una bolsa de papel o envolverlas en un trapo para que se mantengan calientes, pues si se enfrían, cuesta más pelarlas.

El fruto seco con menos grasa

Las castañas son un fruto seco atípico. Se diferencian de otros como nueces o avellanas en que su contenido de grasa es mucho más bajo y en que contienen una mayor cantidad de hidratos de carbono complejos.

Según datos de la Fundación Española de la Nutrición, aportan unas 200 kcal por 100 g, menos de la mitad de lo que proporcionan otros frutos secos como almendras o nueces.

Por hacernos una idea más realista, el perfil nutricional de las castañas se parece más al de los cereales, lo que las convierte en una opción ligera dentro del grupo de frutos secos.

Además, contienen fibra dietética que contribuye a la sensación de saciedad y a la regulación del tránsito intestinal, así como vitaminas del grupo B (B1, B2 y B6). También son fuente de minerales como potasio, magnesio y fósforo.

Consumir castañas asadas en temporada, especialmente en otoño e invierno, es una manera excelente de incorporar un picoteo saludable.

No resultan pesadas si se cocinan bien y, al tener un sabor ligeramente dulce, pueden ayudar a satisfacer el apetito de golosinas sin necesidad de recurrir a productos ultraprocesados.

Muy versátiles en la cocina

Las castañas son un ingrediente con usos en la cocina que van mucho más allá de las tradicionales asadas. Una de las formas más comunes de utilizarlas es en purés y cremas, tanto dulces como saladas.

Una vez cocidas y peladas, se pueden triturar con un poco de caldo de verduras o de ave para obtener una crema suave y aterciopelada, ideal como primer plato en otoño. Pero también se pueden triturar con leche y azúcar para tener un postre sencillo y nutritivo similar a unas natillas.

También se pueden añadir a potajes y guisos, como si fueran patatas, pues aportan un toque dulce que combina muy bien con carnes de caza, cerdo, aves como el pavo o incluso con setas.

Secas y molidas, las castañas se convierten en harina sin gluten, perfecta para la elaboración de bizcochos, panes y galletas. Cocidas en almíbar, dan lugar al exquisito marrón glacé que se puede tomar solo, bañado en chocolate como si fuera un bombón o formando parte de otros postres.