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Las patatas tienen un aspecto poco delicado que les ha dado fama de aguantarlo casi todo, pero basta olvidarlas unos días para que la despensa parezca un experimento de la semana de las ciencias en un colegio de primaria.

El problema no siempre es que lleven demasiado tiempo guardadas. Muchas veces tiene más que ver con la luz, la temperatura o incluso con los alimentos que tienen cerca.

Es decir, con pequeños detalles que solemos pasar por alto porque damos por hecho que las patatas simplemente se dejan en un cajón y ya está.

Sin embargo, no conservarlas de la manera adecuada puede acelerar bastante su germinación y hacer que se estropeen antes de lo previsto.

Así pues, conviene revisar algunos hábitos muy básicos de almacenamiento, porque, según advierten algunos chefs, dejar de guardar ciertos alimentos juntos puede ser suficiente para que las patatas duren más tiempo en buenas condiciones.

El chef Jordi Cruz ha compartido uno de esos consejos que no requieren gastar dinero en contenedores especiales ni hacer cambios en la cocina, pero que pueden ayudar a que las patatas aguanten en mejores condiciones durante más tiempo.

El truco parte de la idea de que cebollas, patatas y ajos no deberían dejarse en el mismo rincón sin tener en cuenta los efectos que producen y sufren cada uno de estos alimentos.

Como explica el cocinero, la clave está en un par de compuestos químicos que trabajan en direcciones opuestas. Dependiendo de lo que necesitemos, nos favorecerá o nos perjudicará.

El gas que hace brotar las patatas

"La cebolla emite un gas que se llama etileno", detalla Jordi Cruz en el vídeo. Se trata de un compuesto vegetal que, igual que ocurre con el plátano, el aguacate o las manzanas, acelera la maduración y favorece la germinación de semillas, raíces y tubérculos.

Esto quiere decir que, si guardas juntas cebollas y patatas maduras, estás dándoles a las segundas el empujón perfecto para que broten antes de tiempo. Algo sobre lo que también advierte la chef Begoña Rodrigo.

Y no es solo que la patata se ponga fea a la vista. Al germinar, la patata produce solanina y otras sustancias que, según recuerda el chef, "en grandes cantidades son tóxicas".

Lo mismo explica el doctor en Química Vladimir Sánchez, conocido en redes sociales como @breakingvlad, que afirma que, efectivamente, la solanina es "un alcaloide natural que está presente en las patatas". Además, continúa, "su concentración aumenta muchísimo cuando empiezan a brotar y a ponerse verdes".

Se trata, según confirma el experto, de una sustancia que "puede afectar al sistema nervioso y causar síntomas desde malestar estomacal hasta cosas más serias como náuseas o trastornos neurológicos".

El ajo: un aliado desconocido

Aquí entra en juego el segundo protagonista. El ajo contiene alicina y otros compuestos azufrados que, lejos de acelerar la germinación, la inhiben.

Es decir, hacen justo lo contrario que la cebolla, ayudando a que las patatas se mantengan firmes y sin brotes durante más tiempo.

Por eso, insiste el chef catalán, si la patata está ya en su punto óptimo, se debe poner lejos de las cebollas y con los ajos cerca. Así protegerás tus patatas y aguantarán "muchísimos más días, perfectas", señala.

Preguntas frecuentes sobre conservar patatas en casa

¿Influye la variedad de patata? Sí. Las patatas viejas o de piel gruesa, pensadas para guisos y frituras, se conservan mejor y aguantan semanas.

Las patatas nuevas, de piel fina y más tersa, son más delicadas y conviene consumirlas en pocos días.

¿Es mejor que vengan con tierra o limpias? Con algo de tierra suelen conservarse mejor porque esa capa las protege de la luz y ayuda a mantener la humedad justa.

Las patatas ya lavadas y relucientes tienden a estropearse antes.

¿Debo quitarles la tierra antes de guardarlas? No hace falta lavarlas antes de almacenarlas; el agua favorece la aparición de moho y podredumbre.

Basta con retirar el exceso de tierra con la mano o un cepillo seco y guardarlas tal cual. Lávalas justo antes de cocinarlas.

¿Puedo meterlas en la nevera? No es lo ideal. El frío convierte parte de su almidón en azúcar, altera su sabor y textura y puede favorecer la formación de acrilamida al freírlas.

Lo suyo es guardarlas en un lugar fresco, seco, oscuro y bien ventilado, lejos de fuentes de calor.

¿Y si ya han brotado un poco, se pueden comer? Si el brote es pequeño y la patata sigue firme, puedes retirar bien los brotes y las zonas verdes antes de cocinarla. Si está muy arrugada, blanda o con mucho verde, mejor tírala.