Publicada

Existe la idea, no poco extendida, de que tirar de conservas para resolver una cena es siempre sinónimo de pereza extrema o de que el día nos ha pasado por encima.

Pero basta ya de menospreciar a las latas. Para Pepe Solla, chef de Casa Solla, en Poio (Pontevedra) con una estrella Michelin, una lata de sardinas no es un plan B, sino materia prima de primera calidad que puede ser la base de platos de lujo.

Y él, que reconoce sentir "pasión por las sardinas", lo dejó claro durante un showcooking en el Salón de Gourmets.

En apenas unos minutos y sobre el escenario, el chef gallego convirtió una conserva en un plato digno de restaurante con apenas cuatro ingredientes y en un momento.

Pan de sardinas: receta para aprovecharlo todo

Pepe Solla aconseja no tirar nunca el líquido de expedición, también llamado líquido de gobierno, que no es más que los caldos, jugos y aceites en los que viene la conserva.

Ese aceite, que ha estado meses macerando con el pescado, llega cargado de sabor a sardina. Por eso el chef lo usa como punto de partida de la receta y es la manera más sencilla de que todo el plato tenga aún más aroma.

El resto es un truco que se lleva usando durante siglos en España para aprovechar el pan duro, que es convertirlo en unas migas bien crujientes que den textura al plato.

Y el toque final es un pequeño homenaje al recetario gallego con un hilo del propio aceite y una pizca de pimentón de la Vera por encima.

Ingredientes

Ingredientes

  • Sardinas en aceite de oliva, 1 lata
  • Pan del día anterior, 50 g
  • Ajo, 1 diente y 1 cabeza
  • Panceta ibérica en dados, 30 g
  • Nata para cocinar, 30 ml
  • Pimentón de la Vera, 1 pizca
  • Aceite de la lata de sardinas, cantidad necesaria
  • Sal, al gusto

Paso 1

Asamos la cabeza de ajos entera, sin pelar, en horno o en freidora de aire a 160 ºC durante 15-20 minutos, hasta que estén cremosos por dentro.

Paso 2

Apretamos los dientes asados para extraer la pulpa, la mezclamos con la nata y una pizca de sal, y trituramos hasta obtener una crema fina.

Paso 3

Calentamos el aceite de la lata de sardinas en una sartén, añadimos el otro diente de ajo picado y la panceta, y los rehogamos.

Paso 4

Incorporamos el pan desmenuzado y removemos hasta formar unas migas sueltas y doradas.

Paso 5

Extendemos una base de puré de ajos asados en el plato.

Paso 6

Repartimos las migas encima y apoyamos sobre ellas las sardinas.

Paso 7

Terminamos con un hilo de aceite y una pizca de pimentón de la Vera.

Una cena de lujo: más recetas con sardinas de lata

Las sardinas en conserva son uno de los comodines más agradecidos de la despensa de verano y admiten muchas más vueltas de las que solemos darles.

La lata de sardinas, bien tratada, puede alegrar muchas cenas sin necesidad de pasar mucho tiempo en la cocina y sin encender apenas el fuego.

La más fácil es la tosta de sardinas, pan tostado frotado con un diente de ajo y tomate maduro sobre el que se apoyan unas sardinillas, que se coronan con un poco de perejil o cebollino picado para dar un toque fresco.

Quedan ideales si se desmigan en una ensalada de patata cocida, cebolla morada y huevo duro, aliñada con una vinagreta suave.

Para las noches más calurosas funciona bien un gazpacho o un salmorejo coronado con lomos de sardina en lugar del habitual jamón, un cambio que aporta el toque salino que también combina bien con el tomate.

Los amantes de la pasta tienen en las sardinas un aliado poco explorado. Basta con saltear ajo y guindilla en aceite, deshacer los lomos de la lata y mezclarlos con unos espaguetis, unas migas de pan tostado y ralladura de limón para tener un plato con aire siciliano listo en el tiempo que tarda en cocer la pasta.

Y si apetece picar, ensalada estilo causa limeña rellena de sardina o unas simples tostadas con un paté hecho con sardinas de lata, quesitos, mostaza y encurtidos resuelven una cena informal con amigos sin apenas trabajo.