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Miguel Yeste es la nueva promesa dulce de España. El veinteañero se ha impuesto este miércoles 28 de enero frente a otros siete jóvenes expertos y ha logrado alzarse con el título de 'Pastelero Revelación 2026' en la octava edición de este emblemático concurso.

Actualmente es chef pastelero y copropietario de Obrar, un café-obrador en el barrio de Chamberí de Madrid donde elabora hojaldres (lo que más se vende) y bollería como el pain au chocolat, su versión del cinnamon roll, o su croissant con crema de pistacho.

Dirige el estabecimiento abierto en diciembre de 2024 junto a su pareja, Gabriela Vera, y el barista Javi Sánchez. Antes de emprender este negocio, Yeste trabajó durante 11 años como pastelero y jefe de obrador para grandes chefs como Albert Adrià, Paco Torreblanca y Mario Sandoval.

Por su parte, la 'medalla de plata' ha ido a parar a Valentina Montealgre y Gonzalo Alonso, del restaurante mallorquín Aromata; mientras que la tercera posición del podio ha sido para Jorge Ruiz, del restaurante jerezano Vandelvira.

El jurado ha estado formado por Jordi Butrón, ex director de Espai Sucre (presidiendo el jurado); la periodista gastronómica Julia Pérez; el maestro pastelero Alexis García; Puy Vélez, cofundadora de Moulin Chocolat; Ángel Velasco, director general y segunda generación al frente de Torrons Vicens; Estela Gutiérrez, propietaria de Estela Hojaldre; y el prestigioso pastelero Oriol Balaguer.

La elección del ganador se ha hecho a través de una cata a ciegas (no se sabía ni el nombre del pastelero o de la pastelera, ni del restaurante, ni nada de nada), y el 40% de la nota final ha estado basada en el sabor.

Algunos dulces han estado acompañados de un maridaje líquido, pero, como han aclarado, la bebida no se puntúa, así como tampoco la vajilla o cualquier otro elemento que no sea el postre en sí mismo.

La dulzura está de moda

Durante el transcurso del certamen también se ha hablado sobre el evidente auge que está viviendo la pastelería los últimos años. En opinión de Julia Pérez, la situación económica tiene mucho que ver en esto: "En los países pobres y nosotros lo hemos sido durante muchos años, la pastelería no tiene fuerza porque es un lujo, un extra".

"Pero, ahora, que ya parece que vamos sacando un poquito la cabeza, las pastelerías comienzan a florecer con más fuerza, y la gente empieza a comprender que los buenos productos hay que pagarlos, que los buenos profesionales hay que pagarlos", señalaba la periodista.

Aunque sigue habiendo excepciones. "El otro día estuve en Hotel Villa Magna y era más caro el té que el pastel que nos comimos, esto no tiene sentido", ha lamentado.

Asimismo, se ha constatado la importante revolución femenina que está habiendo dentro de la pastelería, donde las mujeres encuentran "un refugio en el que no hay tanta disputa ni tantos gallitos de corral y están más tranquilas y felices", tal y como ha afirmado Julia.

Y así lo ha corroborado Estela Gutiérrez entre aplausos del público: "Apuesto totalmente por la presencia de mujeres en pastelerías, obradores y restaurantes, porque, además, estamos dotadas de una sensibilidad diferente".