Varios estudios han analizado el impacto del uso de mascarillas quirúrgicas en las respuestas cardiovasculares y subjetivas al ejercicio. Sin embargo, estas mascarillas no son de uso generalizado, y pocos estudios han analizado el impacto de las mascarillas de tela. Los resultados de un pequeño ensayo clínico, publicado en línea en la revista British Journal of Sports Medicine, revelan que el uso de una cobertura facial de tela reduce el rendimiento y la capacidad física durante el ejercicio, especialmente en el de más alta intensidad.

Los usuarios también informaron de un aumento de la dificultad para respirar y de la claustrofobia a intensidades de ejercicio más elevadas, lo que llevó a los investigadores a sugerir la modificación de la frecuencia, la intensidad, la duración y el tipo de ejercicio realizado cuando se lleva una mascarilla de tela. Según los investigadores, las recomendaciones sobre el uso de mascarillas durante el ejercicio varían en todo el mundo y el impacto fisiológico del uso de mascarillas de tela durante el ejercicio es poco conocido.

En un intento de solventar esta laguna de conocimientos, los investigadores compararon el rendimiento del ejercicio de 31 adultos sanos, de entre 18 y 29 años, mientras corrían en una cinta de correr hasta el agotamiento, una vez con una mascarilla de tela y otra sin ella.

Se midieron y registraron la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la saturación de oxígeno, el esfuerzo y la dificultad para respirar después de un calentamiento de 3 minutos, durante la prueba de ejercicio y 7 minutos después de haberla completado (período de recuperación). Se les pidió que calificaran sus experiencias al llevar una máscara facial, incluyendo la comodidad, la temperatura y la transpirabilidad, inmediatamente después de haber completado la prueba enmascarada.

Los participantes solían realizar una media de 170 minutos/semana de actividad física moderada y 206 minutos/semana de actividad física vigorosa. Ninguno fumaba cigarrillos, aunque tres dijeron que fumaban marihuana y cinco participantes indicaron un historial de asma controlado médicamente. Tres de cada cuatro dijeron que habían usado una máscara facial mientras hacían ejercicio antes de participar en el estudio y 19 (61%) dijeron que su centro de ejercicio se lo exigía.

El análisis de los datos registrados mostró que, en comparación con el hecho de no llevar una mascarilla facial de tela, el uso de ésta conllevaba una reducción significativa del tiempo de ejercicio (14%) y de las medidas fisiológicas de capacidad, incluido el consumo máximo de oxígeno (reducción del 29%) y la frecuencia cardíaca máxima, así como un aumento de la falta de aire.

Estos cambios reflejaron la intensidad del ejercicio y se atribuyeron a la incomodidad percibida asociada al uso de la máscara. Se resolvieron tras el periodo de recuperación de 7 minutos, cuando los resultados de las dos pruebas dejaron de ser diferentes.

Claustrofobia y falta de aire



En comparación con el hecho de no llevar una mascarilla facial de tela, los participantes dijeron sentir cada vez más falta de aire y claustrofobia a intensidades de ejercicio más altas mientras llevaban una. La mayoría de los participantes (30) estuvieron de acuerdo o muy de acuerdo en que era más difícil dar el máximo esfuerzo durante la prueba mientras llevaban una máscara.

Las respuestas incluyeron: "más difícil que la última vez", "me fatigué más rápido; no me afectó durante la etapa de caminar, me afectó durante el trote", especialmente a mayor intensidad "correr fue más difícil de lo normal, la respiración se hizo más difícil a medida que aumentaba la velocidad/inclinación", "sentí dificultad para respirar, sentí que no podía respirar profundamente" y "tuve que respirar más profundo para obtener la misma cantidad de aire".

Los participantes también mencionaron que se sentían "claustrofóbicos", "sofocados" y "ansiosos" mientras llevaban la máscara y que respiraban "más corto y superficialmente con la cara cubierta". Ninguno indicó que la humedad o el peso de la máscara inhibieran su rendimiento o les obligaran a interrumpir la prueba de esfuerzo.

"Como nuestros resultados no explican del todo cómo el uso de la mascarilla podría limitar directamente la función cardiovascular, nuestra conclusión es que la incomodidad asociada al uso de la mascarilla, como demuestran las mayores calificaciones de disnea en la condición de mascarilla y los comentarios cualitativos de los participantes, condujo directamente a la reducción del rendimiento", sugieren los investigadores.

"Nuestros resultados tienen varias implicaciones para el entrenamiento y el rendimiento mientras se lleva una máscara facial de tela -añaden-. En primer lugar, como el uso de una máscara de tela redujo el rendimiento del ejercicio, el pico de VO2 y las variables relacionadas, las variables de entrenamiento de la frecuencia, la intensidad, el tiempo y el tipo de actividad deben modificarse en consecuencia".

"En segundo lugar -prosigue-, los objetivos del ejercicio pueden modificarse para reflejar la reducción del rendimiento y el impacto psicológico de llevar una máscara de tela, al tiempo que se promueve la consecución segura de los objetivos".

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