El pasado 2 de octubre, 1.000 vecinos de Puente de Vallecas habían sido citados vía SMS por la Consejería de Sanidad de Madrid para acudir a su centro de salud y someterse a lo que se conoce como un cribado, intentar buscar una enfermedad -en este caso Covid- en personas que no presentan síntomas. 

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Hasta hace muy poco tiempo, ese tipo de pruebas se hacían con la técnica PCR, un procedimiento que consiste en meter un hisopo por la garganta y la nariz y analizar la muestra en un laboratorio. En teoría, en un día se puede saber el resultado; en la práctica, y sobre todo en ciudades con población elevada y alta incidencia de Covid, los resultados se están demorando hasta diez días. 

Para reducir ese periodo de tiempo, y que los positivos puedan ponerse rápidamente en cuarentena y evitar así contagiar la enfermedad a sus contactos, poco después de empezar la pandemia se desarrollaron los llamados test de antígenos

Diagnóstico rápìdo

Se trata de pruebas rápidas con una técnica denominada inmunocromatografía de difusión (lateral-flow) marcada con oro coloidal, y se presentan en pequeños kits que contienen todo el material necesario, incluyendo las torundas, para hacer las determinaciones individualmente.

Son técnicas cuyo principal potencial es el de proporcionar un diagnóstico rápido (15-20 min), en el lugar de atención sanitaria y mediante un procedimiento sencillo y bajo coste. 

Cuando se desarrollaron estas pruebas, resultaron ser un gran fiasco. España, que había comprado 600.000 de estos test de empresas chinas, tiró el dinero ya que las mismas resultaron no ser eficaces para detectar el coronavirus -sólo lo hacían bien en el 30% de los casos-. 

Pero a principios de septiembre, volvió la esperanza. La empresa Abbot recibía la aprobación y el marcado europeo para una nueva versión de los test de antígenos. Ahora las pruebas detectan más del 90% de las infecciones, con una salvedad: lo hace en personas sintomáticas

Sin embargo, tanto la comunidad de Madrid como otras comunidades las están usando también en cribados, algo que no recomiendan los protocolos del Ministerio de Sanidad ni los de la propia Comunidad de Madrid.  

Sólo en sintomáticos

La portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC) María Tomás intenta explicar lo que parece complicado de entender: "Los test se han probado en pacientes sintomáticos, por lo que no hay valores que determinen la positividad o negatividad en asintomáticos; habrá que esperar a que se hagan estudios y se publiquen en revistas científicas", señala a EL ESPAÑOL.

En los protocolos de Sanidad se dice que "los datos de los estudios sugieren que tienen una alta sensibilidad en pacientes sintomáticos y que en asintomáticos la sensibilidad también podría ser alta, según los datos preliminares del estudio de validación". Unos datos que, al no estar publicado, no se pueden dar por seguros. 

Según explica Tomás, al llevar a cabo estas pruebas hay que cumplimentarlas con una PCR complementaria según sea la incidencia de lugar donde se han llevado a cabo. Esto también se recoge en los protocolos, que afirman que "hay que confirmar los casos positivos mediante PCR si la prevalencia de la enfermedad es baja". 

Sin embargo, éste no sería, obviamente, el caso de Madrid, donde la prevalencia no sólo es alta, sino que es la más elevada de Europa.

Tomás señala que, en una situación así, hay que "confirmar los negativos" con una PCR; es decir, las personas que dieran positivo en una prueba de cribado en una ciudad con elevada prevalencia se contaría como casos activos de la enfermedad pero, quienes dieran negativo, tendría que acudir a su centro de salud a hacerse una PCR.

Se trataría de evitar los falsos negativos, un estatus peligroso porque, según Tomás, "puede dar una falsa sensación de seguridad". Por esta razón, la microbióloga considera esencial que se hagan protocolos clínicos sobre el uso de estas pruebas, que las distintas comunidades están elaborando. 

Detener a los contagiadores

También la SEIMC está trabajando en ello pero, de momento, ha dejado claro que se dispone de escasa información relacionada con el rendimiento diagnóstico en individuos asintomáticos "por lo que su utilidad en el estudio de contactos y cribados poblacionales es actualmente discutida". 

Eso sí, nadie pone en duda que se trata de una herramienta eficaz. El problema es que, hasta ahora, lo es en pacientes con síntomas. "Si das positivo en un test de antígeno es que tienes la carga viral elevada", explica Tomás, que añade que se trata de un procedimiento muy útil para detectar a las personas que contagian que, como se sabe, es un porcentaje muy bajo de los infectados. 

"Nos va a ayudar a detener a los contagiadores y a quitar trabajo a los laboratorios cuando la incidencia esté descontrolada", subraya la experta -siempre refiriéndose a su aplicación en sintomáticos-, que apunta a que las pruebas son especialmente eficaces del del segundo al sexto día desde que se adquiere el Sars CoV-2. 

Polémica con las cifras

Además de por cuestionarse su validez como herramienta de cribado, los test de antígenos han protagonizado otra noticia en el aspecto político de la gestión de la pandemia

Este lunes, en rueda de prensa, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, señalaba que Madrid "llevaba retraso con los test de antígenos" y cuestionaba las cifras de la comunidad, que ha declarado una reducción muy significativa de los nuevos casos la semana pasada frente a la anterior. 

El martes, el consejero de Sanidad de Madrid, Enrique Ruiz-Escudero, ha explicado que ha trasladado su malestar tanto a Illa como a Fernando Simón por dichas insinuaciones, a los que estos han respondido que se habían "malinterpretado sus palabras". 

Eso sí, en el informe diario de epidemiología de la comunidad no se hace referencia a los resultados de las pruebas de cribado de antígenos, que el viceconsejero de Salud Pública y Covid-19, Antonio Zapatero, ha defendido, aseverando que su uso está contemplado en los protocolos [lo está, pero no hace referencia a la necesidad de confirmar los negativos en zonas de alta prevalencia como Madrid]. 

Así, es difícil saber si se incluyen o no los resultados de los test de antígenos -que en Madrid ya se utilizan también en centros de salud, donde sí son una herramienta validada científicamente-en las cifras de la Comunidad de Madrid. 

Lo que sí se sabe es que Madrid ha incorporado en su informe 2.645 casos nuevos notificados, mientras que en los datos de Sanidad la cifra es más elevada figuran 5.187 casos nuevos notificados por Madrid. ¿Corresponderán a los positivos detectados por test de antígenos? Difícil de saber.