Durante décadas, la frase "dormir ocho horas es saludable" ha ido calando hondo entre la población. Sin embargo, como sucede con prácticamente cualquier consejo de salud generalista, es una afirmación que debe matizarse. No es cierto, pero tampoco es erróneo, sino que se trata de una afirmación inexacta.

De hecho, la doctora Jade Wu ha hablado recientemente sobre este tema en la conocida web científica Scientific American, confirmando una vez más algo que hace años que diversos grupos de investigadores han sugerido en múltiples estudios: dormir ocho horas es un mito. Dormir es importante, pero todo el mundo no requiere el mismo número de horas.

Como bien recuerda Wu, dormir es esencial, y hace hincapié en una conocida frase de Shakespeare, donde el dramaturgo habla del sueño como "el baño del parto doloroso, el bálsamo de las mentes lastimadas, el segundo curso de la gran naturaleza, el principal alimento de la fiesta de la vida". El que no duerme, muere, aunque no inmediatamente, dado que mucho antes de un desenlace fatal se conocen diversos efectos adversos ligados a la restricción del sueño.

Por ejemplo, Wu menciona un metaanálisis donde se incluyeron datos de 1.600 participantes, sugiriendo que la falta de sueño da lugar a una reducción de la atención y a una alteración del pensamiento en general. Asimismo, se sabe que la falta de sueño también provoca alteraciones del estado del ánimo, tanto a corto como a largo plazo. Y, según estudios más recientes, también puede llegar a alterar el microbioma intestinal.

Medir las horas del sueño y dar un consejo generalizado a toda la población es poco científico, como bien comenta Wu haciendo uso de una comparativa con la cantidad de agua necesaria diaria. Actualmente sabemos que "beber ocho vasos de agua al día" o "dos litros de agua diarios" es un consejo erróneo, y que la hidratación y las necesidades hídricas llegan a variar mucho entre individuos, dependiendo de la alimentación y nivel de actividad física diaria. Así pues, los consejos sobre las necesidades del sueño también varían.

Individualmente

Según la psicóloga, la cantidad de sueño que necesita cada persona dependerá de la biología individual y de las necesidades corporales. Por ejemplo, la guía publicada en 2015 por parte de la National Sleep Foundation de Estados Unidos ya llegó a la conclusión de que tan solo teniendo en cuenta la edad, las necesidades de sueño ya debían ser diferentes.

Según dicha guía, en la edad adolescente sería recomendable dormir entre 8 y 10 horas, pero podría ser apropiado incluso un rango de entre 7 y 11 horas sin problemas. Por su parte, en el caso de los recién nacidos, el rango oscila entre las 11 y las 18 horas de sueño. Por otro lado, las personas mayores de 65 años pueden reducir sus horas de sueño sin que esto provoque problemas para la salud, pudiendo dormir entre 5 y 9 horas sin problemas según la guía. Por ello, según Wu, un "sueño saludable" no implica un número inamovible de horas para siempre, sino que dicho tiempo puede variar no solo entre individuos, sino que en una misma persona el tiempo de sueño variará con la edad y será algo totalmente normal.

En el caso de la edad adulta, las típicas ocho horas serían solo un término medio para Wu, aunque finaliza su artículo dando tres simples consejos para detectar cuál es el tiempo adecuado de sueño para cada individuo:

1. Estar "cansado pero conectado" indica que se está durmiendo demasiado: Para Wu, estar "cansado pero conectado" hace referencia al hecho de estar despierto en la cama, dando vueltas e intentando dormir demasiado pronto, o intentando no despertar demasiado temprano. Si dicha situación se produce constantemente, significa que se está intentando dormir más de lo que el organismo necesita.

2. Tener sueño durante el día significa no estar durmiendo suficiente por la noche: Aunque para Wu es una situación obvia, sugiere que en multitud de ocasiones la somnolencia diurna no se toma enserio. Aunque en ocasiones dicha somnolencia tiene explicación, como por ejemplo haber alargado demasiado una noche puntualmente, en otras ocasiones no. Si es algo habitual, significa que se está durmiendo poco de forma constante, y es algo que se debe cambiar y mejorar.

3. Mantener un sueño constante es esencial: Mantener unos horarios de sueño, no solo en cantidad y calidad, sino también respetando unas horas durante cada día, es importante para un sueño reparador. No es lo mismo acostarse y despertarse aproximadamente a la misma hora, y durmiendo aproximadamente las mismas horas en cantidad, que dormir algún día cuatro horas y compensar el siguiente con diez horas. Para Wu, el tercer y último punto sería "mantener un horario estable", pudiendo así generar un adecuado sueño diario.

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