Las fiestas de empresa son tan variadas como el personal que trabaja en ellas. Por lo tanto, podemos encontrar un amplio espectro sesiones: desde una anodina copa con bandeja de saladitos variados hasta un salvaje evento propio de las películas americanas con jerseys de renos, aventuras de una noche entre el departamento de contabilidad y el de recursos humanos y alcohol, mucho alcohol. Estas fiestas sirven para reforzar las relaciones de los trabajadores. En el segundo caso lo dirán por las miradas cómplices y de vergüenza que pululan por la oficina al día siguiente.

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Pero lo que es innegable es que el que se pasa de alcohol, lo paga. Para concienciarnos de los efectos de no saber decir que ‘no’, la empresa inglesa de colchones 'Bensons for beds' ha realizado un estudio dedicado a los efectos de esa noche en el sueño y en la productividad laboral al día siguiente. El estudio divide la cantidad de alcohol en unidades y una unidad equivale a una copa de vino o un vaso mediano de cerveza.

Los ingleses que han realizado el estudio han situado el comienzo de la fiesta de empresa a las cinco de la tarde. Pero no empieza con el típico té local. A esta hora ya han calculado que lleves tres copas de vino/vasos de cerveza. Ya sabemos cómo son las fiestas. Después de este calentamiento, la cena-buffet llega a las siete de la tarde y tu cuerpo te traiciona. El estudio prevé que hagas una ingesta considerable de azúcares y de sal. Y ya se sabe que la sal atrae a la bebida: en ese momento ya llevas siete copas de vino/vasos de cerveza.

Cronología de un desfase

Cuando llegan las nueve de la noche, comienzan las incursiones al cuarto de baño. El alcohol que llevas consumido (nueve copas de vino/vasos de cerveza) han despertado a las hormonas antidiuréticas y ya no sabes si has pasado más tiempo en la cola del aseo o frente a la bandeja de jamón. A las once de la noche estás a tope, tu cerebro ha comenzado a liberar dopamina y te parece que bailas genial. A tu jefe no le parece lo mismo y te mira haciendo gestos negativos con la cabeza. Llevas entre 14 y 16 copas de vino/vasos de cerveza.

Pero todo lo que sube baja y lo investigadores de Reino Unido predicen que a la una de la mañana estarás K.O. Es una cuestión científica: los efectos sedantes del alcohol se han manifestado y los niveles de azúcar han caído en picado. Es hora de irse a la cama pero tu hígado se quedará en vela metabolizando todo el alcohol. Son las dos de la mañana y estás sedado pero tu corazón suma trece pulsaciones extra por cada minuto. Dos horas después, no has descansado lo suficiente y tienes una mayor probabilidad de tener pesadillas.

Un duro despertar

A las siete de la mañana el despertador suena sin piedad. Has dormido cinco horas y debes afrontar las miradas de desaprobación de tus jefes. Si los investigadores de este estudio han acertado en todo el desarrollo de la noche, seguirás metabolizando alcohol hasta las once de la mañana. El insomnio y la resaca provocan un mix de hormonas y ácidos del aparato digestivo que te harán sentir estresado y con ganas de vomitar.

Pero el síntoma más perceptible será el cansancio. Se debe principalmente a la falta horas de sueño en fase REM, un estado necesario para la salud mental y que se caracteriza porque los ojos se mueven rápidamente. Los autores del estudio aseguran que la falta de sueño REM puede incrementar el sentimiento de culpa al hacerte rememorar escenas de la noche anterior. Además, la privación de sueño puede causar dolores musculares al día siguiente.

El estudio a cuenta de los vendedores de colchones repartió una encuesta a los trabajadores del Reino Unido que tuvieron la valentía de ir al trabajo. El 65% de los que fueron preguntados afirmaron haber dormido menos de cinco horas en total e informaron de que el sueño fue de mala calidad. El 80% confesó que se había pasado la jornada laboral entera deseando estar con su colchón y que, por ello, fueron muy poco productivos.

Recomendaciones

El estudio culmina con una serie de recomendaciones para pasar la resaca. La primera de ella es la prevención: recomiendan detener el consumo de comidas y bebidas azucaradas unas horas antes de ir a la cama para poder quemarlas. Además, el estudio invita a establecer un toque de queda que te permita dormir siete horas (el mínimo para que el cuerpo funcione de manera correcta).

Si no has conseguido respetar las horas de sueño recomendadas (entre nueve y siete), al día siguiente tu cerebro querrá que consumas comidas grasas de poco valor nutricional. Los investigadores advierten: es mejor que renuncies a la comida basura y comas una ensalada (dicen que el aguacate es mano de santo). Las grasas y los carbohidratos aportan energía inmediata pero no las vitaminas y minerales necesarios. Finalmente, la empresa recomienda que duermas ocho horas la noche siguiente y si es en uno de sus colchones, mejor.