Los accidentes cerebrovasculares o ictus, de la misma forma que cualquier patología cardiovascular o cerebrovascular, han demostrado tener una estrecha relación con una mala alimentación, falta de ejercicio y mal control de la tensión arterial. De hecho, el primer factor de riesgo para sufrir un ictus es la hipertensión, por lo que llevar a cabo un buen estilo de vida a nivel global -incluyendo evitar el alcohol, tabaco y otras drogas- es primordial para protegerse de esta enfermedad.

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Sin embargo, según algunos estudios, existen otros muchos hábitos que pueden adoptarse con esta finalidad preventiva, y que también pueden encajar en la definición de "buen estilo de vida", desde usar una sauna alguna que otra vez por semana hasta realizar un número determinado de relaciones sexuales cada cierto tiempo.

Según un estudio publicado en la revista Neurology, realizado recientemente en Finlandia, usar de forma relativamente frecuente la sauna reduciría las probabilidades de sufrir un ictus hasta un 60% entre aquellos que usan este dispositivo entre cuatro y siete veces a la semana en comparación a aquellos que tan solo disfrutan de una sesión semanal.

Según Setor Kunutsor, autor principal del estudio, las saunas tendrían un "efecto reductor de la presión arterial", algo que a su vez reduciría el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, ya que el calor de las saunas produce una dilatación de los vasos sanguíneos y una mejora del flujo sanguíneo. Aunque, por otro lado, los individuos que suelen tener cierta tendencia a las bajadas de tensión o hipotensiones deberían tener precaución con el uso de las saunas.

¿Comer chocolate?

Diversas investigaciones han sugerido que el consumo moderado de chocolate podría relacionarse con un menor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, aunque de forma indirecta sin una relación causal determinada. Un trabajo publicado también en Neurology en 2012 afirmó que el chocolate reduce el riesgo de ictus en hombres, mientras que otro trabajo publicado en el Journal of the American College of Cardiology sugirió lo mismo en mujeres en el año 2011.

Las diversas hipótesis relacionan este efecto protector con los flavonoides que contiene el chocolate, aunque la relación causal aún es desconocida. Por el momento la recomendación general es que el chocolate, cuanto más puro mejor, siempre con al menos un 85% de cacao o más.

Y, aunque son muchos los profesionales que siguen relacionando el consumo de chocolate con la obesidad y la diabetes debido a su alta densidad calórica, la realidad es que algunos trabajos ya afirman que comer chocolate puede reducir el riesgo tanto del sobrepreso como de la diabetes mellitus tipo 2; algunos incluso llegan a afirman que el chocolate no engorda. Aunque, eso sí, los trabajos siempre analizan los efectos del chocolate negro o puro, con un mínimo o nulo contenido de azúcares.

Usar hilo dental

Otro trabajo, publicado en la revista Stroke este mismo año 2018, afirmó que mantener una buena higiene dental podría ser un potencial factor protector ante un ictus. Según el Dr. Souvik, responsable de este trabajo, la higiene dental no solo debería ser un componente estético o de salud para la dentadura, sino que tiene efectos mucho más allá, llegando a ser un factor de riesgo de enfermedades cerebrovasculares y cardiovasculares.

La hipótesis que baraja este trabajo es que la mejora de la salud de las encías disminuiría la progresión de la aterosclerosis o estrechamiento arterial, un factor de riesgo para sufrir un ictus. Por el momento, como sucede con el chocolate, no existe una clara relación causal, sino simplemente una correlación, por lo que por el momento existe "falta de evidencia" al respecto de esta recomendación.

Sexo frecuente

Según algunos trabajos, como el que se publicó ya en 2002 en el Journal of Epidemiology and Community Health, los hombres de mediana edad que tienen relaciones sexuales frecuentemente reducirían su riesgo de ictus, y también obtendrían protección contra eventos cardiovasculares, como los infartos cardíacos.

La hipótesis en este caso es que las relaciones sexuales impiden que se acumule una sustancia llamada homocisteína, la cual en niveles elevados aumenta el riesgo de producir coágulos sanguíneos, los cuales a su vez pueden provocar obstrucciones tanto a nivel cerebrovascular como cardiovascular.

Tomar café

Aunque el café y la cafeína se han rodeado de múltiples mitos durante años, poco a poco los nuevos trabajos han ido derribándolos uno a uno. Actualmente se sabe que la cafeína puede proteger contra los eventos cardíacos, en lugar de aumentarlos, y que incluso puede evitar las arritmias cardíacas y no provocarlas.

Asimismo, un estudio más reciente publicado en 2017 en base a datos del famoso estudio Framingham llegó a la conclusión de que tomar café puede reducir el riesgo de insuficiencia cardíaca un 7% y el riesgo de ictus un 8% en comparación a aquellos individuos que no toman café. Se trata de porcentajes modestos, pero es destacable, dado que anteriormente se creía que el café aumentaba el riesgo de esta enfermedad.