El cáncer de vejiga es una enfermedad grave que suele manifestarse a través de signos tales como sangre en la orina, imposibilidad de ir al baño o dolores en la parte baja de la espalda. Sin embargo, cuando la enfermedad se encuentra en una etapa avanzada, el cuerpo es capaz de reaccionar de las formas más inverosímiles.

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Es lo que le ocurrió a un hombre taiwanés hace unas semanas, que se vio obligado a acudir al hospital después de estar sufriendo durante toda una semana una terrible y dolorosa erección. Según aseguró el paciente a los médicos, la erección se produjo al azar, sin ningún estímulo sexual de por medio. Sin embargo, no requirió la asistencia médica hasta que el dolor se hizo insoportable.

Los médicos que examinaron al paciente en el Hospital Kaosiung Chang Gung Memorial de Taiwan, situado en la provincia de Tainan, aseguraron que la erección en realidad fue provocada por el cáncer de vejiga que sufría y que le había sido diagnosticado hace tres años. Cuando los cirujanos examinaron al paciente encontraron que el cáncer se había extendido sobremanera y se vieron obligados a amputar parte del pene. Según aseguró el doctor Wang Hung-Jen al diario Daily Mail, el cáncer había obstruido los vasos sanguíneos del pene provocando priapismo.

Esta dolencia se caracteriza por provocar erecciones continuadas y dolorosas sin que exista ningún tipo de apetito sexual. Si llegan a superar las cuatro horas, pueden suponer un importante riesgo para la salud y deben ser tratadas por urgencia con un especialista. En este caso, el priapismo se había producido fruto del tumor que tenía en la vejiga. 

Según el doctor Wang, los especialistas detectaron el cáncer al paciente en el año 2014 y le recomendaron extirpar quirúrgicamente la vejiga, a lo que éste se negó. "No quería usar una bolsa de orina durante el resto de su vida", asegura uno de los médicos que lo atendieron en declaraciones al diario británico.

Tres años después, el remedio ha sido aún peor que el que le recomendaron los facultativos en su momento y, para tratar de aliviar el dolor insoportable que sufría, le tuvieron que extirpar tanto la vejiga como el pene. El sujeto, que se recupera ahora de la dolorosa operación, tendrá que someterse a sesiones de quimioterapia.