La industria quirúrgica y médica surgida en torno al alargamiento de pene mueve millones cada año, de forma parecida a la de los implantes mamarios por motivos estéticos. Además, el dinero que mueve el mercado negro de productos milagreros que explotan las inseguridades masculinas es incontable. El caso que aborda este artículo tiene que ver con el tratamiento de un trastorno y no con un capricho por lucir un equipamiento digno de una estrella del porno.

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Hipotéticamente, la cantidad de testosterona que posee un individuo está relacionada con el tamaño del pene, aunque ningún estudio ha llegado a probarlo. Sin embargo, un caso publicado recientemente en el BMJ Case Reports apoya dicha relación: un hombre pakistaní de 34 años ha logrado duplicar el tamaño de su pene en menos de un año inyectándose testosterona. Aunque el caso tiene truco.

No se había desarrollado con normalidad

Originalmente, este paciente consultó con su médico preocupado por la falta de vello facial y corporal. Tras un examen, se comprobó que sufría también un problema de tamaño tanto de pene -de apenas 5 cm- como de testículos, unos signos que también estaban relacionados con la ausencia de otros rasgos madurativos sexuales como el vello púbico y axilar. Preguntado por el médico, el sujeto confesaba tener muy pocas erecciones.

Su caso correspondía a una condición médica llamada hipogonadismo, en la cual no se produce suficiente cantidad de hormonas sexuales, como la testosterona en hombres o la progesterona y los estrógenos en mujeres.

En esta ocasión el tratamiento consistió en inyecciones de testosterona. Aunque el tratamiento buscaba mantener la cantidad de testosterona estable en el organismo del individuo, se produjo un efecto inesperado: el hombre logró prácticamente duplicar el tamaño de su pene en solo nueve meses, hasta alcanzar los 9,5 cm.

Eso sí, cabe destacar que los efectos de este tratamiento no siempre conllevan dicho incremento en el órgano sexual. Además, tampoco existen evidencias de que las inyecciones de testosterona tengan algún tipo de efecto en hombres sanos con una cantidad de la hormona saludable en el organismo.

Qué es el hipogonadismo

Según informa la Clínica Mayo, el hipogonadismo masculino puede comenzar tanto en el desarrollo fetal como antes de la pubertad, o incluso ya en la edad adulta. Sus signos y síntomas incluyen disfunción eréctil, infertilidad, falta o disminución de crecimiento de vello facial y corporal, disminución de la masa muscular corporal y masa ósea, y aparición de tejido mamario.

La causa de la enfermedad es una falta de producción de testosterona, ya sea por un fallo a nivel testicular o a nivel de la glándula pituitaria. Además, también pueden asociarse otros problemas como un tamaño de pene pequeño, unos genitales ambiguos o anormales, y un crecimiento anormal de brazos y piernas respecto al resto del cuerpo.

El tratamiento puede consistir en el uso de parches, geles, chicles, pastillas, spray nasal o inyecciones hormonales. Aunque, por otro lado, dicho tratamiento puede dar lugar a efectos secundarios no deseados como el aumento del tamaño de la próstata, un aumento de los senos, problemas en la producción de esperma o incluso producción de coágulos sanguíneos.