La Enfermedad Renal Crónica (ERC) afecta en España a unas 64.600 personas según el último informe realizado por la Sociedad Española de Nefrología (SEN), llegando a los 700 millones de pacientes en todo el mundo. Esta patología puede provocar una insuficiencia renal que puede ser mortal, de modo que identificar nuevos factores que pueden prevenir su aparición es vital, de ahí la importancia de un nuevo estudio que relaciona el consumo de marisco y pescado azul, por su omega 3, con una disminución más lenta de la función renal.

Los niveles de ácidos grasos omega 3 que podemos encontrar en estos alimentos se asocian con un riesgo moderadamente menor de enfermedad renal crónica, tal y como se ha publicado en un estudio recogido por The BMJ. Se trata de asociaciones que no se encuentran con niveles más altos de ácidos grasos de origen vegetal y respaldan las pautas clínicas actuales que recomiendan el consumo equilibrado de mariscos y pescado azul como parte de la dieta saludable.

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En el informe del SEN señalan algunos de los factores de riesgo de inicio y progresión de la ERC que pueden también potenciar el efecto de la enfermedad renal primaria. Hay condicionantes no modificables como la edad, el género (existe mayor prevalencia en los hombres que en las mujeres), la raza o el bajo peso al nacer. Pero también hay hábitos y estilos de vida que conforman riesgos controlables como la obesidad o el tabaquismo. De hecho, las personas obesas tienen un 83% más de posibilidades de desarrollarla.

Comer marisco y un riesgo menor

Volviendo al estudio, el trabajo desarrollado con animales sugiere que los ácidos grasos poliinsaturados omega 3 pueden tener efectos beneficiosos sobre la función renal, pero la evidencia en humanos es más limitada al basarse en cuestionarios dietéticos que pueden dar lugar a errores. Para ahondar en esta hipótesis, un equipo internacional capitaneado desde Australia por el Instituto George para la Salud Global de Newtown y la Universidad de Nueva Gales del Sur, en Sídney, ha reunido los resultados de 19 estudios de 12 países llevados a cabo hasta mayo de 2020.

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Analizaron los vínculos entre el desarrollo de la ERC en adultos y biomarcadores que incluyeron ácido eicosapentaenoico, ácido docosahexaenoico, ácido docosapentaenoico y ácido alfa linolénico. Sus fuentes principales provienen de los mariscos y, en el caso del último de los nutrientes, también de nueces, semillas y vegetales de hoja verde.

Se han estudiado los casos de 25.570 participantes, con edades comprendidas entre los 49 y los 77 años, y una tasa de filtración glomerular estimada entre 76,1 y 99,8 ml/min/1,73 m2, teniendo en cuenta que el rango normal es de 90-120 ml/min/1,73 m2 y el riesgo de ERC empezaría en menos de 60 ml/min/1,73 m2.

Mejillones.

Esta tasa mide la capacidad renal para eliminar los desechos y el exceso de líquido en la sangre. En total, 4.944 participantes, un 19%, desarrollaron ERC durante el período de seguimiento promedio de 11 años. Se han valorado factores como la edad, el sexo, la raza, el índice de masa corporal, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la actividad física, las enfermedades cardíacas y la diabetes, determinando que los niveles más altos de omega 3 de los mariscos se asociaron a un menor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica de un 8%.

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Al dividir a los participantes por niveles de ácidos grasos omega 3, en el quinto más alto llegaban a un riesgo de un 13% menor de ERC y se asociaban con una disminución anual más lenta de la tasa que mide la capacidad renal: de 0,07 ml/min/1,73 m2 en comparación con los niveles más bajos. En todo caso, insisten en el estudio que los hallazgos son observacionales y no descartan la posibilidad de que parte del riesgo observado se deba a factores no medidos. 

No todo el marisco es caro

"Aunque nuestros hallazgos no prueban una relación causal entre los ácidos grasos omega 3 de los mariscos y el riesgo de ERC, respaldan y son consistentes con las pautas clínicas actuales que recomiendan una ingesta adecuada de mariscos como parte de patrones dietéticos saludables, especialmente cuando los mariscos reemplazan la ingesta de alimentos menos saludables", sostiene los investigadores.

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En este punto, teniendo claro la pauta saludable que supone incorporar mariscos y pescados ricos en omega 3, los moluscos son la mejor opción. Tenemos el kilo de mejillones rondando los 3 euros, el de almeja a unos 10 euros y el de navaja a 14 euros. El precio de los calamares o la sepia está en unos 15 euros aunque la opción congelada rebaja el coste. En cuanto a los pescados frescos, está la trucha con un precio de 4,63 euros el kilo, la sardina a 4,73 euros, el salmón a 8,70 euros o el bacalao a 11,12 euros.

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