Organizar la nevera no es colocar los alimentos donde haya hueco. Es normal que tras hacer la compra, con un carrito que se va encareciendo entre guerras y huelgas, el mal humor ensombrezca cualquier atisbo de dedicar tiempo y mimo a la colocación de las viandas en ese enorme ataúd metálico, que en ocasiones ocupa una gran parte de minúsculas cocinas y cuyo funcionamiento encarece aún más el recibo de la luz.

Se llega cabreado a casa, esto es así, y lo normal es acabar cuanto antes la colocación y olvidar lo que ha costado cada brick de leche y cada yogur, sorteando táperes con sobras y botes que llevan semanas devolviéndote la mirada, cada vez que te encaramas a la puerta de la nevera pensando qué cenar. Ordenar la nevera con prisas no es la manera óptima de conservar los alimentos, así lo ha recordado el Ministerio de Consumo que dirige Alberto Garzón.

Este organismo, que contiene la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), ha publicado en sus perfiles en redes sociales una serie de consejos para colocar los alimentos en la nevera, con el fin de reducir riesgos en la alimentación. Conscientes de que la nutrición es uno de los temas con los que mayor polémica suscita, como en su crítica al consumo excesivo de carne roja, a la hora de ordenar la nevera, Garzón tiene razón.

La publicación de Instagram ya suma más de 1.000 likes y comienza alertando que hay alimentos más delicados que otros dentro de la nevera. Por ejemplo, la carne o el pescado fresco, que pueden contener bacterias perjudiciales, son mucho más sensibles que los alimentos ya cocinados. Por eso es importante conservar cada alimento en recipientes cerrados, ya que evitan contaminaciones y mantienen mejor la temperatura.

Ojo con las bacterias

Según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), uno de cada 25 paquetes de pollo de la tienda de comestibles o el supermercado está contaminado con salmonela. Advierten también que este pollo puede contaminar otros alimentos en la nevera, por ejemplo, si sus jugos entran en contacto con otros alimentos que se van a consumir crudos como la fruta o algunas verduras.

Aunque la salmonela es el microorganismo menos grave al que uno se puede enfrentar cuando no se colocan debidamente los alimentos en la nevera. Uno de los más peligrosos es la Listeria monocytogenes, cuya mortalidad alcanza el 30%. Esta bacteria se puede transmitir por patés, carnes y sobre todo quesos crudos.

Otro de los microorganismos que pueden esconderse y extenderse por la nevera es la Campylobacter jejuni, responsable de muchas de las gastroenteritis identificadas tras una intoxicación alimenticia. De hecho, es culpable de la conocida diarrea del viajero, presente en carnes de ave crudas, productos agrícolas frescos y leche sin pasteurizar.

El congelado sólo las duerme, pero el cocinado acaba con ellas, de ahí la importancia de colocar de forma aislada y en recipientes los alimentos crudos, para que no entren en contacto con otros listos para consumir de la nevera. Entre los síntomas que pueden alertar de una intoxicación alimenticia por una de estas bacterias están las náuseas, los vómitos o las diarreas. Aunque en personas con un sistema inmune débil, como bebés o ancianos, pueden llegar a causar la muerte. Así pues, el orden de los alimentos dentro de la nevera sería el siguiente.

Cajones inferiores

Este es el lugar para las frutas y las verduras, porque son productos que se estropean más rápidamente y deben estar en un espacio más frío y húmedo.

Baldas inferiores

En las baldas inferiores han de situarse las carnes y los pescados, aunque también se pueden utilizar para los alimentos que se sacan del congelador y se dejan en la nevera descongelándose.

Estantes intermedios

Los estantes intermedios son perfectos para colocar huevos (y no en la huevera de la puerta), lácteos, embutidos y platos precocinados, los de calentar y listo.

Baldas superiores

En las baldas superiores van situados los alimentos cocinados o preparados listos para el consumo, por ejemplo, las fiambreras con la comida del día anterior.

Puerta

En la puerta de la nevera van alojadas las bebidas, salsas y otros alimentos que necesiten muy poca refrigeración, ya que esta es la zona más expuesta al calor cuando se abre la nevera.

Fuera del frigorífico

Algunos alimentos están mejor fuera de la nevera, como los plátanos o los tomates, ya que el frío dificulta su maduración. Han de guardarse de la misma forma que las cebollas, los ajos o las patatas, en un lugar fresco y seco.

Además, como la nevera sufre variaciones térmicas cada vez que se abre o se cierra, cada zona de la misma mantiene una temperatura. Una vez cerrada la puerta de la nevera, el aire caliente que ha entrado, ocupa las baldas más altas, mientras que el frío, más denso, se acumula en la parte inferior, por eso los alimentos frescos van en esa zona.

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