Una dieta rica en pescados grasos ha demostrado la mayor efectividad a la hora de reducir las migrañas y la intensidad del dolor que provocan en las personas propensas a sufrirlas, frente a los que tomaron otras grasas y aceites de origen vegetal. Así lo determina un estudio de los Instituos Nacionales de Salud de EEUU y la Universidad de Carolina del Norte que publica la revista The BMJ.

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El trabajo se realizó con 182 adultos con tendencia a sufrir migrañas frecuentes. Los pacientes se alimentaban según una dieta 'americana', en la que los aceites vegetales, provenientes del maíz o la soja, son ricos en ácido linoleico; en España, en cambio, prima el aceite de oliva que aporta ácido oleico. En este caso, tras estudiar el nervio trigémino, el mayor y más complejo de los que recorren el cráneo, el equipo halló un vinculo entre una dieta reducida en ácido linoleico y rica en omega-3, y la reducción del dolor inflamatorio.

La intervención dietética se prolongó durante dieciséis semanas, y a cada participante se le asignó de forma aleatoria un plan de entre tres posibles: comidas ricas en ácidos grasos de tipo omega procedentes del pescado y el marisco, y bajas en ácido linoleico; comidas ricas tanto en pescado graso como en aceites vegetales; y comidas ricas en ácido linoleico pero bajas en omega-3. El menú diario abarcaba de los ingredientes para el desayuno a otros alimentos nutricionalmente complementarios como las ensaladas o el hummus. 

Los participantes debían anotar cuántos días a la semana sufrían migrañas durante la duración de la intervención, así como su intensidad, el nivel de alteración de su vida cotidiana, y la necesidad de tomar analgésicos. La media al comienzo del estudio se estableció en 16 días de migraña al mes, con cinco horas de dolor por cada episodio y un elevado deterioro de la calidad de vida pese a emplear una gama múltiple de medicaciones contra las cefaleas. 

Así, la alimentación baja en ácidos linoleicos y alta en pescados grasos logró una reducción de entre el 30% y el 40% de las horas de dolor por día en comparación con el grupo de control, así como de la cantidad de migrañas sufridas en un mismo mes. Al término del estudio, sin embargo, las reducciones en los episodios de dolor no habían logrado mejorar todavía la percepción de los participantes sobre su calidad de vida.

La migraña es una enfermedad neurológica y una de las causas más frecuentes de dolor crónico, pérdida de horas de trabajo y merma en la calidad de vida en el mundo. Se calcula que unos cuatro millones de personas la sufren de forma recurrente en España, y más del 90% no puede hacer vida normal durante un ataque, que puede prolongarse de tres horas a tres días. Las mujeres entre los 18 y los 44 años son el colectivo más vulnerable, y la medicación solo ofrece un alivio parcial, con posibles efectos secundarios indeseados. 

Según valora el Dr. Chris Ramsden, investigador clínico y líder de la investigación, "los cambios en la dieta podrían ser de alivio para los millones de personas que sufren de migraña. El estudio aporta evidencias adicionales sobre cómo los alimentos que comemos influencian los mecanismos del dolor". 

Los autores del trabajo insisten en que sus conclusiones validan que las intervenciones dietéticas dirigidas a aumentar los ácidos grasos saludables de tipo omega-3 a tiempo que reducen la ingesta de ácidos linoleicos son las más prometedoras de cara a reducir la cantidad y duración de las migrañas en las personas predipuestas a sufrirlas sin intervención farmacológica. Serían más eficaces en este sentido, incluso para combatir dolores crónicos de otra naturaleza, que por ejemplo los suplementos de aceite de pescado