Si existe una costumbre que nos gusta a todos, casi por igual, esa es la de ir de tapas. Ya sea por el norte, por el sur o por cualquier rincón de la geografía española. Nuestra gastronomía es perfecta para hacernos la boca agua con esos pequeños manjares. Sin embargo, existe un pero; y es que a veces no elegimos bien las tapas que pedimos y acabamos teniendo digestiones pesadas y comiendo más calorías de la cuenta. 

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Cuando vamos a comer o a cenar de tapas es importante tener en cuenta dos cosas: una, elegir tapas que nos sacien y dos, que podamos en cierta manera, controlar un poco las calorías que tomemos, sobre todo si queremos cuidar nuestro peso o si estamos en un proceso de adelgazamiento. Es fundamental además -aunque vayamos de tapas- elegir alimentos y platos de calidad, es decir, que no lleven aceites malos o elaboraciones y cocinados poco saludables. 

"La clave fundamental a la hora de elegir las tapas que vamos a tomar, es combinar en esa misma tapa o a través de la combinación de varias, los diferentes grupos de nutrientes", afirma a EL ESPAÑOL la dietista-nutricionista Mireia Elías (@alimentacion3s), del Instituto Centta de Madrid. 

Es decir, en primer lugar, que tengan un aporte proteico, como por ejemplo, brochetas de pollo, salpicón de marisco, albóndigas, sepia, lacón con pimentón, embutidos como el jamón serrano, hummus de garbanzos, etc. En segundo lugar, que haya un aporte de fibra y azúcares de absorción lenta como por ejemplo, gazpacho, parrilladas de verduras, frutas desecadas como pasas, crudités de verduras… Y por último, que exista un aporte de grasas saludables como aguacates, frutos secos naturales (crudos o tostados y sin sal), pescados azules como ventresca, atún o caballa; aceitunas… "De esta forma, conseguiremos obtener los beneficios de cada uno de estos nutrientes", asegura la experta.

Un ejemplo. Una primera tapa puede ser un vasito de gazpacho o de cualquier otra sopa fría (hablamos de esos míticos pequeños vasitos de gazpacho que ponen en muchos bares); una segunda tapa puede ser un humus de garbanzos y por último, una tapa de pescado azul. 

Calorías y saciedad

Cuando hacemos esta combinación de nutrientes -continúa explicando Elías- conseguimos cubrir los requerimientos nutricionales: proteínas, grasas, carbohidrato y fibra en algunos casos. Además, es importante que haya variedad, de lo contrario, será más fácil que nos pasemos de calorías.

Pero no sólo hay que tener en cuenta las calorías -sobre todo si queremos cuidar nuestro peso- sino también la saciedad. Es decir, que no nos quedemos con hambre, porque si nos quedamos con hambre es más fácil que picoteemos a las pocas horas de haber comido o que por ejemplo, la última tapa que escojamos sea abundante y poco saludable, porque con las anteriores no nos hemos saciado o llenado lo suficiente. 

"Por ejemplo, si hemos elegido una tapa de gazpacho y después unos pepinillos o unas cebolletas, nos me van a llenar tanto físicamente, por muy saludables que sean", sostiene Elías. Si elegimos variedad, y además hacemos esta combinación de grupos de alimentos, es más fácil saciarnos y controlar las calorías.

Sólo un aperitivo antes de comer 

En el caso de que vayamos a tomar un aperitivo antes de comer, es decir, si tenemos reserva en un restaurante pero antes hemos quedado para tomar una caña, un vino o incluso agua con un aperitivo, "lo más recomendable es elegir la tapa menos calórica y menos saciante", apunta la experta. 

"Si vas a hacer un aperitivo, mejor reduce después la cantidad de la comida. Pero en el caso de que la comida la vayamos a hacer igual, es decir, que la tengamos ya agendada, lo aconsejable es tomar algo poco saciante y con pocas calorías. Por ejemplo, un vasito de gazpacho o unos pepinillos, un poco de langostino, sepia, calamar, pulpo. Mejor pescado que carne y embutidos". Es decir, mejor optar por un pequeño vaso de gazpacho o algo de verduras o de pescado.

Lo que debemos evitar  

Vayamos ahora a la otra cara de la moneda, con las cosas que es mejor no tomar o al menos no de forma frecuente, sino más bien de forma ocasional. Según aconseja Elías, "aquellas tapas que debemos evitar son todos los fritos, rebozados y empanados porque tendrán harinas refinadas y aceites de baja calidad. Y, si queremos adelgazar, éstos contienen un mayor aporte de calorías".  

Algunos ejemplos de lo que no es recomendable serían: boquerones fritos; calamares rebozados; patatas fritas y snacks salados; pan blanco como base en tostas; embutidos grasos: chorizo, salchichón, mortadela, etc; croquetas; kikos o maíz frito; fingers de pollo con salsas o ensaladilla rusa (por la calidad de la mayonesa). Es aconsejable también eliminar la ingesta de alcohol y de bebidas azucaradas; y en el caso de tomar pan, mejor tomar algunas tapas con pan y otras sin él, porque lo más probable es que en la mayoría de tapas, pongan pan blanco en vez de pan integral.