La calabaza es uno de los alimentos más impopulares del supermercado junto con el brócoli o la coliflor y, sin embargo, uno de los vegetales a los que se le puede sacar un mayor provecho desde el punto de vista nutricional. Esta planta de color anaranjado, que ha adquirido fama mundial gracias a Halloween y que se utiliza en la celebración para decorar algunos hogares, posee un bajo contenido en grasas y en calorías y es, según la Fundación Española de la Nutrición (FEN), una verdura con un importante aporte en vitamina C (aunque buena parte de ella puede perderse durante la cocción).

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Sin embargo, lo más interesante de la calabaza no es su pulpa, sino sus semillas. La calabaza esconde en su interior una pequeña porción comestible cuyo perfil nutricional es aún mejor que el de la planta que la engendra. Hablamos de las pipas de calabaza, un fruto seco muy rico en grasas saludables, que tiene además un importante poder saciante gracias a la cantidad de fibra que aporta y que, al igual que el resto de frutos secos, puede utilizarse en dietas de adelgazamiento. ¿Pero los frutos secos no engordaban? No, los frutos secos no solamente no engordan, sino que son también un factor de protección contra el sobrepeso.

Distintos estudios y trabajos de investigación han analizado qué beneficios pueden aportarnos las pipas de calabaza a la salud y son similares a los que podemos encontrar en la ingesta de almendras, pistachos, avellanas o cacahuetes (aunque en este último caso y poniéndonos pejigueros, estaríamos hablando de una legumbre). Las pipas de calabaza son semillas ricas en grasas poliinsaturadas como el ácido linoléico o linolénico. De la misma forma, también contienen una importante cantidad de ácidos grasos monoinsaturados, que aumentan los niveles de HDL o ‘colesterol bueno’. 

Esto hace que nos encontremos ante un alimento que aporta alrededor de 600 kilocalorías por cada 100 gramos debido a que su contenido en grasa asciende hasta el 47%, según la Base de Datos Española de Composición de Alimentos (Bedca). Así, mientras que el contenido en fibra de la calabaza cruda ronda los 2,4 gramos, sus semillas aportan alrededor de 6 gramos por cada 100, siendo uno de los frutos secos más ricos en este nutriente fundamental en nuestra alimentación. 

"Vale, pero ¿cómo es que un fruto seco rico en grasa y fibra puede ayudarnos a adelgazar?", puedes estar preguntándote. Tal y como hemos explicado ya en alguna ocasión, la razón la encontramos en la cantidad de fibra dietética que aporta. Así lo han demostrado distintos estudios como éste, publicado hace un año escaso en la revista Journal of Nutrition. "La ingesta de fibra dietética, independientemente de la ingesta de macronutrientes y calorías, promueve la pérdida de peso y la adherencia a la dieta en adultos con sobrepeso u obesidad que consumen una dieta restringida en calorías", escriben los autores en las conclusiones del trabajo.