Las mujeres que practican ejercicio físico, toman menos de las 2.000 kilocalorías recomendadas habitualmente para la edad adulta, y ha experimentado alteraciones de su ciclo menstrual, pueden volver a regular su ciclo aumentando su consumo calórico.

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Así lo asegura un estudio aceptado para la publicación en la revista Journal of the Endocrine Society y que iba a ser presentado en ENDO 2020, el congreso anual de la Sociedad Endocrina de EEUU, antes de su cancelación por la pandemia de coronavirus.

Este trabajo plantea que las mujeres deportistas que sufren problemas con la regla pueden recuperar la menstruación consumiendo entre 300 y 400 calorías adicionales cada día, con otros beneficios saludables asociados.

"Estos datos son relevantes para todas las mujeres que realizan actividad física, porque muchas de ellas se esfuerzan por motivos competitivos y saludables, pero puede que no estén consumiendo suficientes calorías para compensar el gasto energético que supone", explica la investigadora Mary Jane De Souza, de la Penn State University (EEUU).

Una ingesta calórica adecuada en el caso de que se padezcan trastornos de la menstruación puede mantener a raya las complicaciones derivadas de una patología conocida como 'tríada de la atleta femenina' o 'tríada de la mujer deportista'. Es un riesgo que puede aparecer independientemente de la complexión de la persona o el ejercicio físico practicado.

Según explica De Souza, la tríada es un cuadro de enfermedad que arranca cuando la ingesta alimentaria es inadecuada y no llega a cubrir las necesidades del organismo. La primera manifestación es la de los trastornos de la menstruación seguida del deterioro de la salud de los huesos. Esto, a su vez, provoca una mayor incidencia de fracturas por estrés

Para llegar a esta conclusión, se examinaron 62 mujeres jóvenes y deportistas habituales que sufrían de ciclos menstruales irregulares. 32 de las participantes incrementaron su consumo de calorías diarias en una cantidad no inferior a 300 y no mayor de 400 kcal. Las 30 restantes mantuvieron sus hábitos alimentarios y de ejercicio físico durante los doce meses restantes.

Al término del ensayo, las jóvenes que habían incrementado su ingesta calórica tenían el doble de posibilidades de tener la regla con regularidad en comparación con aquellas que habían seguido con su rutina habitual de deporte y dieta.

Para establecer equivalencias, estas 300-400 kcal serían las invertidas en un entrenamiento de 30 minutos de Zumba, de bicicleta o de running. Otros ejercicios implican un menor gasto energético, como el Step, que supone 250 kcal para la misma sesión.

Dada la facilidad para excedernos con el consumo de calorías en nuestra denominada 'dieta occidental', una persona que quiera perder peso rápidamente estará tentada de hacer una dieta hipocalórica combinada con un entrenamiento intensivo. Como ya han probado estudios anteriores, esto es enormemente dañino para los huesos.

"Esta estrategia es sencilla de implementar con ayuda de un nutricionista. No requiere las prescripciones y evita las complicaciones que aparejaría una terapia farmacológica", subraya la investigadora.

"Nuestros resultados animarán a los profesionales sanitarios a recomendar a las mujeres deportistas que no toman las suficientes calorías a que cambien de hábitos alimentarios para corregir los trastornos de la menstruación", valora De Souza. "Y esto puede ayudarles también a convertirse en atletas más saludables evitando deterioros a nivel óseo."