Desde pequeños hemos aprendido que los productos lácteos contienen un gran número de beneficios para nuestra salud. Refuerzan nuestros dientes y huesos con el calcio que contienen, mantienen el buen estado de la flora intestinal y son muy nutritivos. Estos pensamientos están tan arraigados en nosotros que hemos considerado a los lácteos como alimentos indispensables para la dieta.

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Los nutrientes que contiene la leche son, ciertamente, importantes para la salud. Sin embargo, no es necesario que los obtengamos de ella. Este líquido es, principalmente, fuente de proteínas y de calcio. Sin embargo, estas dos sustancias son fácilmente localizables en otros alimentos y, por tanto, no es necesario obtenerlos únicamente a través de productos derivados de la leche.

Según Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, el papel de los lácteos en la salud se ha exagerado. "Hay otras fuentes de calcio como el brócoli, los higos secos, las avellanas y, sobre todo, las almendras", explica en su libro Salud a ciencia cierta. De todas formas, admite que consumir estos productos no es negativo y es una forma fácil y rápida de adquirir ciertos nutrientes.

Concretamente, la leche es un alimento formado en buena parte por agua, pero también contiene un porcentaje destacado de proteínas y de grasas. Con respecto a este último tipo de nutriente, la leche es rica en ácidos grasos saturados. Un nutriente polémico por estar relacionado con el aumento de peso y del colesterol en sangre. Sin embargo, los expertos afirman que las grasas saturadas procedentes de la leche no son dañinas para la salud.

En total, 100 gramos de leche suelen contener unas 66 kilocalorías, un 3,3% de proteínas y 121 miligramos de calcio. Ahora bien, es posible que en las estanterías del supermercado encontremos leches que rompan con esta norma y aporten una mayor cantidad de estos nutrientes. Hay que saber que estas leches no salen tal cual de la vaca, sino que son el resultado de algún proceso industrial. Es posible encontrar otros tipos de lácteos, como los yogures, a los cuales se les hayan aumentado las cantidades de nutrientes.

Ultrafiltrar o concentrar

La tecnóloga de los alimentos y dietista-nutricionista, Beatriz Robles, explica a EL ESPAÑOL que existen varias maneras de obtener una leche con más proteínas. "La leche con un plus de proteínas y de calcio de Hacendado se obtiene añadiendo un concentrado de estos nutrientes a la receta. Sin embargo, la leche Suprema de Central lechera asturiana se somete a un proceso de ultrafiltración que separa parte del agua y da como resultado un líquido más concentrado en nutrientes". 

De esta manera, la leche de Hacendado anteriormente citada contiene un 6% de proteínas y la de Central lechera asturiana, un 5%. Es decir, son leches enriquecidas en proteínas, pero los demás nutrientes pueden encontrarse en proporciones similares a los de las leches convencionales. Pero, ¿a quiénes puede interesarles tomar esta leche?

Según la experta, la población que puede encontrar útil este consumo es reducida. "Existen pacientes con ciertas patologías a los que les suele costar comer. Estos productos pueden ayudarles para que, comiendo menos cantidad, obtengan un mayor número de nutrientes. Eso sí, son condiciones específicas que necesitan una receta individualizada". Sin embargo, estos productos que aportan más proteínas se suelen vender como una solución para deportistas que desean aumentar su tono muscular.

Proteínas y deporte

"Sí, es cierto que cuando empezamos a hacer deporte necesitamos un extra de proteínas, pero también de energía en general. Es decir, no podemos dejar de lado al resto de grupos de nutrientes: los hidratos de carbono, las grasas…", explica la tecnóloga alimentaria. "Se pueden obtener esos niveles de proteína a través de una dieta normal, sin necesidad de tomar alimentos enriquecidos o suplementos".

En este sentido, Robles explica que, según la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética (Enide), la población española hace un consumo general de proteínas por encima de lo recomendado. Esta cifra es variable, pero se ha estimado que las necesidades corporales rondan los 0,83 gramos de proteína por cada kilogramo de peso de la persona. La experta calcula en esta entrada de su blog que alguien que pese 70 kilogramos debería tomar 58 gramos de proteína al día.

Sin embargo, en la Enide se observa que los hombres españoles consumen 109 gramos de este macronutriente y las mujeres, 88. Es decir, que existe un sobreconsumo de proteínas y, por tanto, "no hay necesidad de forzar una sobreingesta de este macronutriente". De todas formas, la nutricionista explica que duplicar el consumo de proteínas no afecta a la salud, a pesar de que anteriormente se pensaba que dañaba a los riñones. Las personas que tienen una patología previa en estos órganos sí deben consumirlas con más precaución.

El principal problema que observa la experta es que, si nos saciamos con los suplementos de proteínas, limitaremos nuestro consumo de otros alimentos. La consecuencia es una dieta descompensada en la que podría haber carencias de otros macronutrientes fundamentales para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. 

Como conclusión, Robles destaca que "estas leches enriquecidas no son malas, pero tampoco necesarias para la población general, hagan o no deporte. Pero pueden ser una opción cómoda y práctica de obtener proteínas después de un entrenamiento. Hay deportistas a los que no les apetece tomarse un plato de legumbres justo después de entrenar".