¿A quién no le gusta un buen plato de pasta? Es uno de los productos más ricos que podemos consumir habitualmente. Sin embargo, no siempre la preparamos ni la comemos correctamente. Si cocinamos y condimentamos bien la pasta, será sin duda un plato sano, sabroso y saludable. Porque no: la pasta no engorda si la preparamos correctamente y la consumimos dentro de una dieta saludable. El truco está fundamentalmente en la cocción, en el tipo de pasta que elijamos y en los ingredientes que le añadamos.

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"La pasta integral es un alimento muy adecuado, económico, que suele gustar mucho y además, es muy versátil (se puede preparar de muchas formas). Ahora bien, hay que tener en cuenta algunas consideraciones a la hora de cocinar y de preparar la pasta", afirma a EL ESPAÑOL el doctor Lluis Serra Majem, Doctor en Nutrición y Especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública y presidente de la Fundacion para la Investigación Nutricional FIN).

Cocina la pasta al dente y sin grasas

Esas consideraciones son fundamentalmente tres. La primera y más importante: cocinar la pasta al dente. Como se cocina en Italia. "Si no se cocina al dente, la pasta se convierte en un alimento de elevado índice glucémico", explica Serra. Por ello, es muy importante tener en cuenta esos minutos de cocción. Cocinar la pasta al dente es cocerla lo suficiente pero dejarla un poquito dura. Es decir, que no tenga una textura gelatinosa y que, como dicen los italianos, se note en ‘el diente’ que hace falta masticar.

En España, a diferencia de Italia, solemos dejarla blanda, y dejar la pasta blanda es un error. Como se explicaba en este artículo, "el exceso de cocción hace que los carbohidratos se absorban más rápidamente sin que nos dé tiempo a quemarlos”.

En segundo lugar, es fundamental no añadir a la pasta para cocinarla ni mantequillas ni grasas, y echar en su lugar aceite de oliva. Y en tercer lugar condimentarla con productos saludables como verduras, hortalizas, pescados, queso tierno de buena calidad, etc. En cuanto al adrezo es preferible que echemos salsa de tomate natural o bien que preparemos nosotros mismos la salsa, controlando los aceites, la cantidad de sal y de azúcar que aportemos a la misma. "Las posibilidades de recetas con pasta son imnesas", asegura Serra.

La pasta integral es una de las mejores opciones que podemos tomar a la hora de tomar pasta. Es sin duda la opción más saludable. Tal es así que según las conclusiones publicadas en 2017 del Consorcio Internacional de Calidad de los Carbohidratos (ICQC), entre los que se encontraban investigadores del CIBEROBN, "el consumo de cereales integrales de calidad, como los presentes en pan, pasta o arroz, se asocia con una disminución de las cifras de mortalidad y un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y obesidad".

Pero lo cierto es que nadie, o muy poca gente, come pasta integral, ni siquiera en Italia. La pasta integral no suele gustar tanto. Por ello, es preferible que si elegimos pasta no integral la cocinemos al dente. Algo en lo que debemos insistir por una razón muy importante: "La diferencia entre cocinar la pasta al dente y blanda está en el índice glucémico, que es la capacidad del alimento en aumentar la glucemia después de consumirlos. La pasta muy cocinada aumenta la glucemia el doble de que la pasta cocinada al dente", afirma Serra.

Comer pasta dos o tres veces por semana

Otra de las cosas más relevantes es el falso mito de que la pasta engorda. Si la pasta se cocina bien y se le echan los productos adecuados, no engorda. Según explica Serra, "en Italia comen pasta todos los días, entre una y dos veces diarias, y no ha aumentado en adultos, la obesidad. No existe esta tendencia".

Lo que no podemos hacer es acomapañar la pasta de pan, algo que según este experto, es una "auténtica barbaridad". O echar y mezclar en ella un montón de productos grasos o con mucho azúcar y además, aderezarlo con salsas ultraprocesadas o quesos rallados de mala calidad.

"Culturamente en nuestro país, consumir pasta todos los días (como se hace en Italia), no sería lo más adecuado, porque entonces dejaríamos de consumir otros alimentos del mismo grupo alimentario (los hidratos de carbono) tan importantes como son el arroz o las legumbres, que tienen aspectos muy beneficios y culturalmente muy arraigados a nuestra dieta meditarránea", afirma Serra. De modo que en nuestra cultura, "podíamos hablar de comer pasta dos o tres veces por semana, sin embargo no pasaría nada por tomar pasta todos los días, siempre y cuando se cocine bien y se condimente con productos saludables", concluye Serra.