La obesidad es uno de los males más comunes de nuestra sociedad y, a pesar de que cuidar la línea y hacer deporte está de moda, los expertos apuntan a que los casos de obesidad irán en aumento en los próximos años. De hecho, la Sociedad Española de Cardiología (SEC) ha realizado un estudio en el que estima el número de personas con sobrepeso en España en tres fechas: 2006, 2016 y 2003.

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En la primera fecha, 2006, se estimaba la existencia de 21 millones de personas con sobrepeso, en 2016 los casos alcanzaron los 24 millones, y para 2030 el exceso de peso afectará a más de 27 millones de personas. De todos ellos, es importante señalar que los hombres se encuentran en una peor situación. El 80 por ciento de los hombres estarán por encima de su peso y, en el caso de las mujeres, lo estará el 55 por ciento de ellas.

La obesidad, sin embargo, no es sólo un problema para quien la padece. El mismo estudio de la SEC apunta que el sobrecoste para el Sistema Nacional de Salud (SNS) que generan los problemas de salud relacionados con la obesidad alcanza, en la actualidad,los 2.000 millones de euros. La razón de este problema es que las personas obesas son propensas a sufrir enfermedades derivadas de su problema de peso como puede ser la diabetes, las enfermedades cardiovasculares e, incluso, el cáncer.

Muchos más casos en 10 años

Los científicos que lideraron el estudio, pertenecientes al Institut Hospital del Mar d’Investigacions Mèdiques (IMIM), valoraron en otro estudio que las personas obesas tenían más probabilidades de sufrir cáncer y enfermedades cardiovasculares. Las mujeres que eran obesas tenían 12 veces más probabilidades de sufrir cáncer y cinco más de desarrollar enfermedades cardiovasculares. En el caso de los hombres, el riesgo de padecer cáncer se multiplicaba por dos. De toda la población que observaron, sólo el 26 por ciento tenía un peso acorde a sus características.

En una sola década, de 2006 a 2016, el gasto sanitario anual destinado al tratamiento médico de las dolencias asociadas a la obesidad ha crecido significativamente: en 2016 se gastaron 524 millones de euros más que en el 2006. Es decir, casi los 2.000 millones de euros que se estima que se gastan ahora y que en 2015 suponía el 2 por ciento del gasto total destinado a Sanidad en España. Los autores del estudio advierten a la población: si las cosas siguen igual, para el año 2030 podríamos gastarnos 3.000 millones en el tratamiento de estas patologías.

En una entrevista para EL ESPAÑOL, el epidemiólogo Miguel Ángel Martínez-González ya advirtió del peligro que suponía la obesidad para nuestro sistema sanitario: "Ahora mismo, el 70 por ciento de la población española adulta tiene sobrepeso u obesidad. Y esto hace que el sistema nacional de salud esté en peligro. No hay sistema sanitario que aguante una proporción tan alta de población con sobrepeso".

Quienes han realizado el estudio saben que el principal problema de estas cifras se encuentra en el estilo de vida de la población. Aunque esté de moda, la vida sana sigue siendo minoritaria. Según apuntan, el crecimiento económico en España ha llevado aparejado el acceso a un estilo de vida marcado por los horarios laborales. Como consecuencia, los trabajadores han comenzado a consumir menos frutas, verduras y legumbres y han optado por comidas menos saludables, industrializadas y ya preparadas.

Además de la mala nutrición, los científicos han criticado la falta de actividad física de la población. Por lo tanto, a mayor poder adquisitivo (generalmente ligados a la entrada en un horario laboral actual) los hábitos cotidianos de la población general se han vuelto cada vez menos tradicionales en cuanto a ejercicio y a alimentación.

La rentabilidad de las campañas de vida saludable

Por esta razón, los expertos que han realizado el estudio recomiendan a las autoridades que difundan campañas de concienciación sobre la importancia de adquirir hábitos saludables. Pero, a la vez, instan a que se establezcan impuestos para los alimentos más industrializados y perjudiciales para la salud. Esta última medida se está teniendo en cuenta a nivel internacional sobre todo con respecto a los refrescos azucarados.

Los planes contra la propagación de la obesidad pueden llegar a ser muy rentables para el Estado ya que, si bajan las tasas de obesidad, puede esperarse una reducción del número de casos de cáncer y de enfermedades cardiovasculares. Estas medidas incluyen planes de protección para los alimentos más saludables y de fomento de la actividad física en las escuelas.

El estudio que ha dado lugar a estos datos se ha llevado a cabo de 300.000 personas que han ido aportando datos desde 1987 hasta 2014. El ritmo anual del crecimiento del sobrepeso ha sido de un 0,28 por ciento anual en hombres y de un 0,10 por ciento en mujeres. La obesidad, por su parte, ha aumentado en un 0,50 por ciento anual en hombres y en un 0,25 por ciento en mujeres.