El pulpo común está entre las especies de peces e invertebrados que está desapareciendo más rápidamente en los caladeros de todo el mundo. Así lo afirma un estudio pionero llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), la Universidad de Australia Occidental y el GEOMAR Helmholtz Centre for Ocean Research en Kiel (Alemania).

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Los expertos de estos tres centros han estado estimando la biomasa -el peso de una determinada población en el agua- de 1.300 especies marinas. De este modo, han podido observar declives globales, severos en muchos casos, en la cantidad de ejemplares de mariscos y pescados que se consumen habitualmente. De todas las criaturas analizadas, un 82% estaba ya por debajo de los umbrales que garantizarían la sostenibilidad básica, lo que indica que son pescadas en cantidades que impiden la reproducción y conducen a la extinción. 

Además, el 87% de estas especies estaban en un rango "muy grave" de sobreexplotación, con biomasas a solo un 20% del volumen indispensable requerido para optimizar la pesca sostenible. Esto también va en perjuicio de los pescadores, que tardan más y sufren mayores dificultades para lograr unas capturas que a su vez son cada vez más escasas.

"Este es el primer estudio a nivel global sobre las tendencias a largo plazo para la biomasa de las poblaciones de los peces e invertebrados explotados por la pesca en todas las áreas costeras del planeta", explica Maria "Deng" Palomares, líder del estudio y coordinadora de la iniciativa Sea Around Us del Instituto para los Océanos y las Pesquerías de la UBC. "Cuando miramos cómo les está yendo a las poblaciones de las especies más populares en los últimos 60 años, descubrimos que, a día de hoy, la mayoría de sus biomasas están muy por debajo de los niveles que permiten una pesca optimizada".

Para llegar a esa conclusión, los investigadores aplicaron métodos intensivos de evaluación de stocks por ordenador denominados CMSY y BSMY a los volúmenes acumulados de pesca en función de cada ecosistema marino, un trabajo de datos recopilado para el periodo 1950-2014 por la iniciativa Sea Around Us. Los mayores declives de caladeros los comprobaron en las franjas sur y norte del océano Índico, y en el sur de la región polar del océano Atlántico, en donde las poblaciones se han contraído un 50% desde 1950.

La mayoría del globo está experimentando tendencias a la baja en la concentración de las especies, pero el análisis ha dado con algunas excepciones. Una de ellas nos lleva al océano Pacífico Norte, donde la biomasa poblacional ha aumentado un 800% en las regiones polares y subpolares, y aproximadamente un 150% en las zonas atemperadas. Sin embargo, pese a estos focos de mejora, la imagen global es motivo de preocupación, alerta Daniel Pauly, coautor e investigador principal de Sea Around Us.

"Dejando de lado las excepciones, nuestros hallazgos van en la línea de los indicios de una sobrepesca sistemática y extendida en las aguas costeras y continentales de la mayor parte del mundo durante los últimos 60 años", explica. "Por esto, necesitamos guías claras para la mejora de la gestión de las pesquerías, que no deberían basarse solo por los límites anuales a las capturas, pero también por el trazado de áreas marinas protegidas e inviolables que permitan a los stocks recuperarse".