Bruselas quiere prohibir las pajitas de plástico y sustituirlas por otros materiales

Bruselas quiere prohibir las pajitas de plástico y sustituirlas por otros materiales Darren Staples/Reuters

Ecología Medio ambiente

De las pajitas a las compresas: seis medidas de la UE para frenar los plásticos de un solo uso

Bruselas

La contaminación por plástico se ha convertido en una de las preocupaciones más acuciantes para la Unión Europea por su impacto en la salud y el medioambiente. Los europeos generamos 25 millones de toneladas al año de residuos de plástico, pero menos del 30% se recogen para el reciclado. Debido a su lenta descomposición, el plástico no cesa de acumularse en mares, océanos y playas -donde representa ya el 85% de los residuos- y acaba en especies marinas como tortugas, focas, pájaros o peces, y por tanto en la cadena alimentaria humana. Por esta razón, Bruselas se ha marcado ahora como prioridad poner freno a los 10 productos de plástico de un solo uso que se encuentran con más frecuencia en las playas de Europa. 

La lista negra que maneja la Comisión Europea -el top ten de productos más contaminantes- incluye los bastoncillos de algodón; los cubiertos, los platos, las pajitas o los agitadores de bebidas; los globos y los palitos de globos; los recipientes alimentarios; los vasos de bebidas; las botellas; las colillas del tabaco; las bolsas de plástico (que ya tienen una legislación específica); los envases y envoltorios, por ejemplo de patatas fritas y golosinas; y las toallitas húmedas y las compresas higiénicas. Juntos, estos 10 artículos suponen el 43% de la basura marina. Las artes de pesca suman otro 27%.

En lugar de una solución única para todos estos productos, el Ejecutivo comunitario apuesta por un enfoque a medida: propuestas diferentes para productos diferentes. Se prohibirá la comercialización de productos de plástico de un solo uso para los que haya alternativas asequibles, como los bastoncillos, las pajitas o los cubiertos; mientras que en el resto de casos el objetivo es limitar su utilización, como los vasos o los recipientes alimentarios.

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La Comisión sostiene que la nueva norma aportará la claridad, seguridad jurídica y economías de escala que necesitan las empresas de la UE para convertirse en líderes en el mercado de nuevos materiales y productos alternativos mejor diseñados. Además, frenará la emisión de 3,4 millones de toneladas de CO2, evitará que se produzcan daños ambientales por valor de 22.000 millones de euros de aquí a 2030 y permitirá a los consumidores ahorrar 6.500 millones, según su análisis de impacto.

Sin embargo, ni los productores de plástico ni las organizaciones ecologistas están satisfechos con los planes de Bruselas. La industria le pide a la Comisión que evite los "atajos" y se concentre en la mejora de las infraestructuras de gestión de residuos como receta para frenar los vertidos de plástico al mar. "La prohibición de productos de plástico no es la solución y no logrará el cambio estructural necesario para construir una economía sostenible y que use los recursos de forma eficiente, ya que los productos alternativos no serán necesariamente más sostenibles", ha dicho la patronal del sector PlasticsEurope.

En contraste, los ecologistas creen que el Ejecutivo comunitario se ha quedado corto en sus planes. "La polución por plástico va más allá de una lista de 10 artículos. Aunque esta legislación es un buen primer paso, la falta de objetivos de reducción específicos para los Estados miembros (por ejemplo de vasos de plástico) resulta alarmante", ha denunciado la plataforma Zero Waste Europe, que reclama a los Gobiernos y a la Eurocámara que endurezcan la norma durante su tramitación.

La Comisión espera que el texto se apruebe de forma definitiva antes de las elecciones a la Eurocámara de mayo de 2019. Estas son las 6 medidas que plantea Bruselas para frenar el consumo de plásticos de un solo uso.

1) PROHIBICIÓN DEL PLÁSTICO EN DETERMINADOS PRODUCTOS. Los productos de plástico de un solo uso no podrán comercializarse cuando haya alternativas fácilmente disponibles y asequibles. En concreto, la prohibición se aplicará a los bastoncillos de algodón, los cubiertos, los platos, las pajitas, los agitadores de bebidas y los palitos de globos de plástico. "No es que estos productos desaparezcan, sino que tendrán que fabricarse con otros materiales", ha explicado el vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans. Los recipientes de bebidas de un solo uso de plástico sólo podrán comercializarse si sus tapas y tapones permanecen unidos a ellos.

2) OBJETIVOS DE REDUCCIÓN DEL CONSUMO. Los Estados miembros deberán reducir el uso de los recipientes alimentarios y de los vasos de plástico. Para ello, se pueden establecer objetivos de reducción a nivel nacional, ofrecer productos alternativos en el punto de venta o garantizar que en ningún caso puedan proporcionarse de forma gratuita productos de plástico de un solo uso.

3) OBLIGACIONES PARA LOS PRODUCTORES. Los fabricantes contribuirán a cubrir los costes de la gestión y la limpieza de residuos, así como de las medidas de sensibilización, para los siguientes artículos: los recipientes alimentarios, envases y envoltorios (por ejemplo de patatas fritas o golosinas); los recipientes y vasos de bebidas; los productos del tabaco con filtro, por ejemplo colillas; las toallitas húmedas, los globos, las bolsas de plástico ligeras y las artes de pesca.

4) OBJETIVOS DE RECOGIDA. Los Estados miembros estarán obligados a recoger el 90% de las botellas de bebidas de plástico de un solo uso de aquí a 2025 mediante, por ejemplo mediante sistemas de consigna, en los que los usuarios deben pagar un depósito que se les reembolsa cuando devuelven la botella.

5) REQUISITOS DE ETIQUETADO. Algunos productos deberán llevar una etiqueta clara y estándar que informe sobre el modo de eliminación de los residuos, su impacto ambiental negativo y la presencia de plástico en ellos. Este requisito se aplicará a las compresas higiénicas, las toallitas húmedas y los globos.

6) MEDIDAS DE SENSIBILIZACIÓN. Los Gobiernos nacionales estarán obligados a aumentar la sensibilización de los consumidores sobre los efectos negativos de tirar plásticos de un solo uso y artes de pesca, así como sobre la disponibilidad de sistemas de reutilización y las posibles opciones de gestión de residuos para todos esos productos.