J. Rodríguez
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LO ESENCIAL
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Predecir el tiempo con semanas de antelación sigue siendo un desafío para los meteorólogos, especialmente cuando la atmósfera presenta condiciones cambiantes. Roberto Brasero explica por qué la precisión de los pronósticos depende de la situación meteorológica.

El meteorólogo de Antena 3 abordó esta cuestión en una conversación con Pablo Motos en El Hormiguero, donde detalló hasta dónde pueden llegar las previsiones y qué factores dificultan anticipar las condiciones del cielo.

Preguntado por la posibilidad de conocer el tiempo del próximo verano, Brasero fue claro: "No, no, puedes tener tendencias". Las previsiones estacionales permiten identificar patrones generales, pero no ofrecen información detallada sobre las condiciones meteorológicas de cada jornada.

En este sentido, explicó que los pronósticos trimestrales se elaboran "a grandes brochazos". Pueden apuntar, por ejemplo, a temperaturas superiores a las habituales durante una estación, aunque eso no significa que necesariamente se cumpla esa tendencia.

La dificultad aumenta cuando aparecen determinadas borrascas y fenómenos meteorológicos que introducen incertidumbre. Brasero puso como ejemplo las danas, aunque precisó que no todas presentan las mismas características ni tienen consecuencias comparables.

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Algunas borrascas llegan acompañadas de aire frío y favorecen la formación de tormentas intensas. Estas situaciones pueden dificultar considerablemente las previsiones, sobre todo durante la primavera, cuando hay más horas de sol y energía disponible en el sistema atmosférico.

Por eso, el meteorólogo advirtió de que, en determinadas circunstancias, "a tres días ya es mucho". No se trata de que la ciencia no haya avanzado, sino de que la propia evolución de la atmósfera limita la precisión que puede alcanzarse.

La diferencia entre unas situaciones y otras resulta fundamental. Cuando se instala un anticiclón de bloqueo, los meteorólogos pueden anticipar el tiempo con bastante más margen. En esos escenarios, Brasero explicó que incluso puede aventurarse una previsión a 15 días con buenos resultados.

Sin embargo, cuando las condiciones son más cambiantes, el pronóstico pierde fiabilidad a medida que aumenta el horizonte temporal. Por eso, el presentador insistió en que también es necesario reconocer las limitaciones de la ciencia meteorológica.

La incertidumbre no impide que los meteorólogos trabajen continuamente para mejorar sus predicciones. Brasero destacó que la ciencia avanza para ofrecer pronósticos cada vez más precisos y ampliar el tiempo de antelación con el que se pueden comunicar.

Aun así, disponer de unos días de margen puede resultar suficiente para tomar decisiones cotidianas. El meteorólogo puso como ejemplo la organización de bodas y comuniones, acontecimientos en los que conocer la evolución del tiempo permite decidir si conviene instalar una carpa.

En esos casos, recomendó esperar a disponer de información más actualizada antes de confiar plenamente en una previsión. La evolución de las condiciones atmosféricas puede cambiar las expectativas iniciales y obligar a ajustar los planes.

Otra herramienta decisiva es el radar meteorológico, que también utilizan los pilotos para vigilar las condiciones durante el vuelo. Según explicó Brasero, permite localizar los cumulonimbos, nubes de gran desarrollo vertical que pueden generar turbulencias importantes para los aviones.

Los pilotos cuentan con una previsión antes de despegar, pero necesitan comprobar durante el trayecto si se está cumpliendo. El radar proporciona esa vigilancia inmediata y ayuda a detectar situaciones que requieren modificar la ruta.

Los meteorólogos recurren igualmente a esta tecnología cuando deben evaluar situaciones a muy corto plazo. Brasero explicó que, para decidir si una procesión puede salir sin riesgo de lluvia, el radar permite elaborar previsiones de media hora o una hora, un margen mucho más útil para tomar decisiones inmediatas.