Publicada
LO ESENCIAL
Exclusivo suscriptores

Aunque la pasta fina era la que siempre se suele utilizar para el caldo de pollo, los nutricionistas tienen una alternativa ideal que transforma un plato tradicional en una opción mucho más nutritiva, equilibrada y saciante, con una buena carga de proteínas: hay que añadir huevo hilado y lascas de pavo.

Al eliminar los fideos refinados, se reduce drásticamente el índice glucémico de la preparación, evitando los picos bruscos de azúcar en sangre que suelen provocar el hambre al poco tiempo de comer.

Esta simple modificación, aunque no lo parezca, convierte el caldo en un aliado ideal tanto para quienes buscan controlar su peso como para quienes desean mantener unos niveles de energía estables durante el día acompañando las sesiones de gimnasio.

La incorporación de pavo natural aporta un alto valor proteico de excelente calidad con un contenido calórico y de grasa sumamente bajo, lo que resulta ideal.

El combo perfecto

Y a diferencia de los embutidos comerciales ultraprocesados, el pavo cocinado de forma natural en el caldo enriquece el plato con aminoácidos esenciales necesarios para la reparación celular y el mantenimiento de la masa muscular.

Además, la textura de la carne añade una consistencia sólida al caldo que estimula la masticación, un proceso que al comer caldo o sopa se suele perder -de manera natural- pero que es vital para activar las hormonas de la saciedad en el cerebro.

Por otra parte, el huevo hilado inyecta esas dosis extra de micronutrientes esenciales que necesita el plato para acabar de ser perfecto. Y es que el huevo es considerado uno de los alimentos con mayor valor biológico gracias a su perfil completo de proteínas, vitaminas y minerales.

Al añadirse en forma de finos hilos, se integra perfectamente en la base líquida, mejorando la densidad nutricional del caldo sin necesidad de sobrecargar demasiado el estómago y aportando todo lo necesario para un chute de energía y recuperación muscular.

La propuesta en cuestión destaca, también, por ser una excelente alternativa baja en carbohidratos y sumamente reconfortante en los meses más fríos del año, por lo que además de alimentar también ayuda a que el cuerpo entre en calor para así sentirnos más cómodos -es muy recomendable por la noche-.

Los expertos en nutrición insisten en que pequeñas sustituciones como esta demuestran cómo la cocina tradicional puede evolucionar hacia la máxima funcionalidad sin perder su esencia reconfortante, y sin perder sus ingredientes más significativos.