La mejor pizza no se hace con una base de harina tradicional y completa, sino con calabaza y huevo, según afirma María Pérez Espín, nutricionista, a través de redes sociales. La especialista en cocina antiinflamatoria transforma con este cambio uno de los platos más populares -y calóricos- en una opción altamente nutritiva, ligera y saludable.
El pilar fundamental de esta innovadora receta radica en la sustitución absoluta de las harinas tradicionales por una combinación de calabaza cocida y huevo batido, complementada con una cucharada de harina, a poder ser de almendras o trigo sarraceno, para dar consistencia al conjunto.
Al eliminar el trigo, el plato se convierte de forma natural en una alternativa libre de gluten, ideal tanto para personas celíacas como para quienes buscan reducir la inflamación intestinal.
Una pizza diferente y sana
Desde un punto de vista nutricional, la calabaza aporta una gran cantidad de fibra, agua y antioxidantes, mientras que el huevo eleva el valor biológico de la preparación al añadir proteínas de alta calidad.
Además, lo mejor es que la preparación de la masa de la pizza en cuestión destaca por su extrema sencillez, un factor clave que la nutricionista siempre prioriza en sus recomendaciones de cocina rápida, saludable y para todos los públicos.
El proceso comienza aplastando la calabaza previamente cocinada para luego mezclarla con el huevo y los condimentos al gusto: puede ser jamón, queso, atún.... Primero, eso sí se pone la masa sobre un papel vegetal y se hornea durante unos 15 minutos -a unos 200 grados está bien- para que adquiera firmeza y luego se añaden los complementos.
Después, solo harán falta unos pocos minutos más para que el queso se funda y el conjunto esté en la misma sintonía. Es una receta realmente rápida y fácil que, a diferencia de las pizzas tradicionales, permite degustar este plato tradicional de una manera diferente, sana y al gusto -puede ser fantástica para perder peso o mantener línea para el gimnasio-.
La pizza, generalmente, suele ser consumida de cadenas de comida rápida o de supermercado, cargadas de productos ultraprocesados y con harinas que pueden sentar mal, con grandes cantidades calóricas de golpe durante su ingesta.
Sin embargo, la alternativa de la nutricionista marca un punto de inflexión y además permite que cada persona se haga la receta a su gusto, pudiendo optar por varios tipos de harina y los ingredientes saludables y naturales que queramos.
