Aunque bien es cierto que los gatos se sienten especialmente atraídos por los estímulos auditivos, como los chirridos electrónicos o ruidos de cascabeles porque imitan -algunos de ellos- los sonidos de las presas naturales en entornos salvajes, un exceso de este ruido artificial puede resultar contraproducente.
Los veterinarios y expertos recomiendan, para evitar excesos de estrés en los gatos, desactivar o limitar los juguetes con sonidos para que su descanso sea mejor y sus sesiones de juego no estén sobreestimuladas.
El sonido constante e impredecible satura los sentidos de los gatos, transformando una actividad originalmente lúdica y saludable en una fuente de estimulación excesiva y ansiedad crónica en muchos casos.
El oído de los felinos está diseñado para detectar frecuencias imperceptibles para el ser humano y localizar presas en absoluto silencio -de ahí que en general sean unos extraordinarios cazadores-.
Hay que limitar los sonidos
Cuando un juguete emite ruidos estridentes o repetitivos cada vez que es tocado, el gato entra en un estado de alerta constante que le impide completar de forma relajada su secuencia natural de caza, que consiste en acechar, perseguir y atrapar.
Al no poder controlar el cese del estímulo auditivo, el animal experimenta una notable frustración, y eso altera de manera significativa su equilibrio emocional, manifestándose a través de conductas de irritabilidad, hipervigilancia e inquietud.
Además, el descanso ininterrumpido es vital para la salud física y psicológica de los gatos domésticos. Mantener activos los mecanismos sonoros de los juguetes durante la noche puede interrumpir sus ciclos de sueño profundo, provocando problemas hasta de agresividad en los peores casos.
Como alternativa idónea para fomentar de igual manera el juego sin perjudicar al bienestar de nuestras mascotas, se aconseja priorizar juguetes "silenciosos" y que produzcan satisfacción a los instintos de los gatos.
El uso de juguetes de felpa más sencillos, pelotas de sisal, cañas o plumas, o incluso cajas de cartón, permite que los gatos puedan distraerse tranquilamente sin tener esa estimulación de más sobrecargando sus oídos de manera constante.
Por este motivo, los especialistas insisten en silenciar, desactivar o incluso retirar si es necesario este tipo de entretenimiento para nuestras mascotas una vez se ha finalizado el tiempo de juego, que debe estar controlado siempre durante las últimas horas del día para garantizar el sueño por las noches.
En cualquier caso, no es negativo utilizar juguetes con sonido siempre y cuando su uso no sea excesivo durante horas diurnas, combinando con otro tipo de alternativas más simples que potencien los sentidos del gato.
