Las recetas sencillas pueden convertir ingredientes habituales en platos originales sin necesidad de pasar demasiado tiempo en la cocina. La nutricionista Sandra Moñino propone una alternativa para disfrutar del boniato con queso, jamón serrano y una salsa de yogur casera.
La especialista ha compartido la preparación en su perfil de Instagram, donde muestra cómo elaborar unos boniatos rellenos que apenas necesitan cinco minutos de cocinado si el ingrediente principal ya está asado. El resultado combina diferentes sabores y texturas.
Para preparar esta receta, Moñino recomienda utilizar boniatos previamente asados o cocinarlos durante aproximadamente una hora en el horno a 180 grados. Después, hay que abrirlos y rellenarlos con queso de rulo de cabra y jamón serrano.
Una vez completado este paso, la nutricionista introduce los boniatos en la freidora de aire durante cinco minutos a 180 grados. Mientras se calientan, prepara una salsa de yogur casera que añade al plato antes de servirlo.
El toque final consiste en repartir la salsa por encima y espolvorear un poco de orégano. De esta manera, el boniato se convierte en una propuesta para quienes buscan incorporar este tubérculo a sus comidas con una elaboración sencilla.
Beneficios del boniato
Más allá de sus posibilidades culinarias, el boniato destaca por su composición nutricional. También conocido como batata, camote o moniato, es la raíz comestible de una planta cuyo nombre científico es Ipomoea batatas, originaria de América.
Este tubérculo aporta hidratos de carbono, fibra y distintos minerales, entre ellos potasio, fósforo y calcio. Además, contiene vitaminas A, B y C, por lo que constituye una opción interesante para diversificar los alimentos presentes en la dieta habitual.
Según los datos de la Fundación Española de Nutrición (FEN), 100 gramos de boniato aportan 101 kilocalorías, 21,5 gramos de hidratos de carbono y 2,5 gramos de fibra. También contienen 1,2 gramos de proteínas y 0,6 gramos de grasas.
Su contenido en betacarotenos, responsables de su característico color anaranjado, contribuye a su aporte de compuestos antioxidantes. Estas sustancias ayudan a proteger las células frente al daño oxidativo, aunque no convierten al alimento en un producto capaz de prevenir o curar por sí solo enfermedades.
El boniato suele presentarse como una alternativa a la patata, pero las diferencias nutricionales entre ambos alimentos no son tan grandes como podría pensarse. La forma de preparación también influye en la calidad nutricional del plato.
Según la FEN, el boniato contiene más calorías e hidratos de carbono que la patata, además de una mayor cantidad de fibra. Por ello, conviene valorar sus características dentro del conjunto de la alimentación, sin considerar ninguno de los dos tubérculos perjudicial por sí mismo.
Hervir, asar u hornear son opciones que permiten cocinar ambos alimentos sin recurrir a la fritura. En el caso de la receta de Moñino, el boniato asado, el queso, el jamón y la salsa de yogur se combinan en una propuesta fácil de preparar en casa.
