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Los meteorólogos lo han avisado en repetidas ocasiones, sobre todo a lo largo de este pasado verano, pero recuerdan que las olas de calor van a duplicar su duración actual antes de los próximos 25 años, consolidando así el importante cambio de temperatura durante los veranos europeos.

Según los últimos modelos climáticos, los episodios de temperaturas extremas no solo serán más severos, sino notablemente más prolongados y frecuentes: los 22 días de media de ola de calor al año pasarán a ser el doble durante la temporada estival.

Esta proyección ubica a la península ibérica en una de las regiones más vulnerables, donde los periodos de verano pasarán a dar paso a condiciones de estrés térmico inéditas y realmente preocupantes.

A pesar de que, en general, que haya más olas de calor ya es un auténtico peligro, la principal preocupación de los expertos es que se produzcan varios de estos episodios de manera continuada y sin tregua atmosférica.

Si ese escenario ocurriera podríamos enfrentarnos a hasta 40 días adicionales de calor extremo al año: una barbaridad que sin duda cambia por completo lo que entendemos por verano y por descanso durante esta época, puesto que será insoportable lidiar con las temperaturas tan elevadas.

Las olas de calor se intensificarán

De hecho, y bajo esas previsiones que adelantan los expertos, se prevé que España puede romper la barrera de los 50 ºC en los puntos más cálidos del país de manera habitual. Lo que ahora parece una cifra inalcanzable, puede acabar siendo la normalidad del futuro.

A nivel internacional, el impacto humano de este calentamiento será masivo y sistémico. Un reciente estudio de la Universidad de Oxford revela que la población mundial expuesta a calor extremo se duplicará en ese margen para 2050, llegando a afectar a cerca del 41% de habitantes del planeta.

Este incremento exponencial de los días elevará, además, la presión sobre los servicios de salud y los sistemas energéticos debido a la alta demanda de refrigeración. El verano de 2026 ha marcado un hito histórico para España con récords de temperaturas y días de ola de calor concatenados, y todo puede quedar en nada.

Si ese panorama se cumple, los datos pueden quedar pulverizados en poco más de dos décadas a partir de ahora, abriendo camino a un nuevo tipo de verano, que cada vez presiona más al resto de las estaciones ocupando más días al año -aumentando sin parar-.