J. Rodríguez
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El pollo exige especial atención en la cocina por su relación con bacterias como Salmonella, Campylobacter y E. coli. Santiago González, tecnólogo de los alimentos, explica por qué recomienda cocinarlo bien.

Según Santiago, las aves pueden albergar en su tracto gastrointestinal bacterias que representan un riesgo para la seguridad alimentaria. Por eso considera importante cocinar la carne de pollo correctamente.

El experto señala tres razones principales para extremar estas precauciones. La primera está relacionada con la presencia de microorganismos; la segunda, con la manipulación habitual de este alimento en cocina.

Santiago apunta un tercer factor relacionado con el procesamiento del pollo. Al tratarse de un animal pequeño, sostiene que su eviscerado puede resultar menos limpio, algo que aconseja tener presente.

"Si vas a comer pollo, déjalo muy hecho", resume el tecnólogo de los alimentos. Su recomendación busca minimizar los riesgos asociados a las bacterias presentes en este tipo de carne.

Bacterias peligrosas

Entre los microorganismos que menciona aparecen Salmonella, Campylobacter y E. coli, relacionados por Santiago con el tracto gastrointestinal de las aves. Por eso insiste en cocinarlo siempre correctamente.

La situación cambia cuando habla del cerdo. Frente a la creencia extendida de que esta carne debe cocinarse siempre mucho, el experto explica que resulta menos perecedera que el pollo.

De acuerdo con su explicación, el cerdo puede conservarse en la nevera hasta tres veces más tiempo que el pollo. Por ello, considera que tampoco hay que temer cocinarlo menos.

Santiago pone atención en las piezas nobles del cerdo, como el lomo. En su opinión, estas piezas permiten plantear una cocción menos prolongada sin asumir que deban quedar completamente hechas.

La diferencia es todavía mayor con la carne de vacuno, que describe como estable desde el punto de vista microbiológico. Según explica, también resiste más tiempo refrigerada habitualmente allí mismo.

En concreto, Santiago afirma que la carne de vacuno aguanta casi seis veces más que el pollo en la nevera y hasta el doble que el cerdo, según su explicación.

Esa mayor estabilidad ayuda a entender, según el tecnólogo, por qué algunas preparaciones de vacuno se consumen crudas. Entre ellas cita el tartar y el carpaccio, habituales en esta carne.

Para reducir riesgos, Santiago recomienda evitar ofrecer carne cruda o poco cocinada a personas vulnerables. También aconseja limpiar bien con agua y jabón todos los utensilios al cocinar en casa.

Además de la limpieza, plantea desinfectar los utensilios con alcohol o lejía alimentaria y conocer bien el origen de la carne. Estas medidas, según explica, ayudan a minimizar posibles riesgos.