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El Niño continúa intensificándose en el Pacífico tropical y los principales organismos meteorológicos internacionales esperan que alcance una intensidad excepcional antes de terminar 2026. La NOAA calcula ya una probabilidad superior al 90% de que el episodio llegue a ser muy fuerte durante el otoño y el invierno del hemisferio norte, mientras que algunos modelos sitúan las anomalías térmicas del Pacífico cerca o por encima de los 3 ºC hacia diciembre.

La Organización Meteorológica Mundial confirmó a comienzos de septiembre que El Niño está firmemente establecido y que existe una probabilidad prácticamente del 100% de que persista hasta febrero de 2027. Además, espera que continúe fortaleciéndose durante los próximos meses y alcance su máxima intensidad hacia finales de año.

Es importante aclarar qué significan esas anomalías. No implican que las temperaturas de España vayan a subir tres grados. Se refieren al calentamiento extraordinario de las aguas del Pacífico ecuatorial respecto a sus valores normales, una de las señales utilizadas para medir la intensidad del fenómeno.

La NOAA estima que durante el trimestre octubre-diciembre de 2026 existe un 75% de probabilidad de que su índice RONI alcance al menos +2,5 ºC, un nivel que superaría la intensidad registrada por episodios anteriores desde 1950 según esta métrica.

Algunos modelos estacionales llegan todavía más lejos y apuntan a anomalías próximas o superiores a los 3 ºC durante diciembre, aunque existe dispersión entre las distintas predicciones y esos valores no deben interpretarse como una cifra segura.

España también puede notar sus efectos

El Niño se origina a miles de kilómetros de la Península Ibérica, pero puede modificar la circulación atmosférica a escala mundial. El calentamiento del Pacífico tropical altera los vientos, las zonas de lluvia y la posición de grandes sistemas atmosféricos, generando teleconexiones capaces de propagarse hacia otras regiones.

La OMM advierte de que un episodio de intensidad muy fuerte puede modificar significativamente los patrones de temperatura y precipitación en distintas partes del planeta y aumentar el riesgo de fenómenos extremos, aunque sus efectos exactos varían considerablemente según la región.

En España, su influencia es mucho menos directa que en países próximos al Pacífico. No existe una regla sencilla según la cual un El Niño fuerte provoque automáticamente más lluvia, más calor o un invierno concreto en la Península.

Su efecto puede mezclarse con otros patrones atmosféricos, especialmente los que se producen sobre el Atlántico Norte. Por eso, incluso episodios de El Niño de intensidad similar pueden terminar teniendo consecuencias diferentes en España.

Lo que sí muestran actualmente las previsiones de AEMET es un final de año claramente inclinado hacia temperaturas superiores a las habituales. Para octubre, noviembre y diciembre de 2026, la agencia considera que existe una probabilidad muy alta de que la temperatura media se sitúe en el tercil cálido en toda España, aunque la señal es algo menor en el suroeste peninsular.

AEMET había concretado anteriormente esa previsión con una cifra: existe aproximadamente un 70% de probabilidad de que el trimestre sea más cálido de lo normal en la mayor parte del país, frente a solo un 10% de posibilidades de que resulte más frío.

Las lluvias muestran también una señal relevante. Para octubre-diciembre existe una probabilidad elevada de precipitaciones por encima de lo normal en el noroeste y centro peninsulares y Extremadura, especialmente en zonas del sur de Galicia, Castilla y León y Cáceres. En el resto del país no aparece actualmente una categoría claramente dominante.

Eso no significa que El Niño sea el único responsable de este escenario. Las predicciones estacionales incorporan numerosos factores atmosféricos y oceánicos, y AEMET las obtiene mediante el consenso de varios modelos.

De hecho, la propia NOAA advierte de que cuanto más intenso es El Niño, mayor es la probabilidad de que aparezcan los impactos normalmente asociados al fenómeno, pero estos no están garantizados.

La situación resulta especialmente llamativa porque el Pacífico todavía podría calentarse más durante las próximas semanas. Las observaciones muestran anomalías positivas persistentes en su zona central y oriental y una respuesta atmosférica ya claramente compatible con un El Niño que continúa fortaleciéndose.

Por tanto, cuando los modelos hablan de anomalías que pueden acercarse o incluso superar los 3 ºC en diciembre, están describiendo la excepcional intensidad del calentamiento del Pacífico, no una subida equivalente de las temperaturas españolas.

Para España, el mensaje es más matizado: El Niño será uno de los grandes factores capaces de alterar la circulación atmosférica durante los próximos meses, mientras que las previsiones nacionales ya apuntan a un final de 2026 más cálido de lo habitual y, en algunas regiones, también más húmedo.