En el fútbol de élite, la alimentación no termina cuando empieza el partido. Lo que comen los jugadores durante una concentración también busca facilitar el esfuerzo, la recuperación y la prevención de lesiones.
Toscana Viar, nutricionista de la Selección Española, explica en una entrevista concedida a Cuídate Plus que la comida debe adaptarse a cada futbolista, porque sus necesidades dependen de numerosos factores.
Según Viar, entrenar correctamente no garantiza por sí solo aprovechar todo el trabajo realizado. El descanso, la recuperación y, especialmente, una alimentación adecuada contribuyen a que cada jugador pueda desarrollar su potencial.
La especialista considera, además, que nutrición y prevención de lesiones están estrechamente relacionadas. Cada sesión provoca un desgaste que el organismo necesita reparar mediante suficiente energía y nutrientes adecuados para el deportista.
Por eso, una caída del rendimiento no siempre tiene detrás una explicación complicada. En algunos casos, señala Viar, puede relacionarse simplemente con una ingesta energética insuficiente o algún déficit nutricional.
La importancia de comer
La hidratación ocupa otro lugar importante en esta preparación. Durante un encuentro intenso, los futbolistas pierden agua, sodio y otros electrolitos mediante el sudor, por lo que beber únicamente agua puede resultar insuficiente.
Las bebidas con electrolitos permiten reponer parte de esas pérdidas y ayudan a mantener el equilibrio de líquidos. También contribuyen a la contracción muscular y pueden reducir el riesgo de fatiga o calambres.
La base alimentaria de los internacionales es la dieta mediterránea, con alimentos frescos, productos de calidad y comida real. Sin embargo, Viar recalca que después cada planificación se ajusta individualmente.
Antes de competir, la prioridad es aportar energía sin provocar molestias digestivas. Por eso suelen elegirse hidratos de carbono como arroz, pasta o boniato, junto con proteínas fáciles de digerir.
Esa comida suele realizarse unas cuatro horas antes del inicio del encuentro. El objetivo es que el futbolista llegue con suficientes reservas energéticas y, al mismo tiempo, con buenas sensaciones digestivas.
Tras el partido, las necesidades cambian: hay que recuperar la energía utilizada y favorecer la reparación muscular. Sin embargo, el apetito puede disminuir después del esfuerzo y la tensión acumulada.
Por eso, en partidos importantes pueden aparecer opciones tan variadas como sushi, burritos, hamburguesas bien elaboradas o pasta. La nutricionista explica que importa más facilitar la recuperación que el nombre del plato.
El ayuno intermitente tampoco recibe una respuesta única dentro del vestuario. Viar señala que puede funcionar para algunos deportistas y no para otros, dependiendo de horarios, entrenamiento, sensaciones y capacidad nutricional.
En cuanto a quienes concentran su alimentación en una o dos comidas, la planificación debe garantizar igualmente las necesidades energéticas y nutricionales. Para Viar, no existe una única manera correcta de comer.
