J. Rodríguez
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Pablo Olmedo, veterinario, advierte de uno de los accidentes domésticos que más preocupan cuando se convive con gatos: las caídas desde ventanas y balcones, incluso cuando parecen animales especialmente hábiles.

El especialista explica en un vídeo publicado en TikTok que existe una confianza excesiva en la capacidad de estos animales para evitar accidentes. Sin embargo, recuerda que siguen siendo imprevisibles.

"Estoy harto de escuchar que 'mi gato no se cae, mi gato es listo, mi gato no es tonto, no hace falta que le ponga protecciones en casa'", afirma Olmedo.

Frente a esta percepción, el veterinario señala que los profesionales sanitarios ven situaciones muy diferentes en la práctica. Según explica, los gatos pueden caer "de cualquier altura y en cualquier situación".

Olmedo compara además a los felinos con niños pequeños para explicar por qué su comportamiento no siempre puede anticiparse. "Son como niños de tres años", señala, porque pueden actuar impulsivamente.

Protección y vigilancia

Esa conducta puede provocar accidentes con consecuencias graves. Por ello, el veterinario recomienda instalar protecciones específicas en balcones y ventanas, especialmente cuando el gato tiene acceso habitual a estos espacios.

Su advertencia no se limita a colocar barreras de seguridad. Olmedo plantea que, si una vivienda no dispone de protección, tampoco deberían abrirse las ventanas ni permitirse que el animal salga al balcón.

La seguridad forma parte de una vivienda adaptada a las necesidades felinas. El veterinario Carlos Gutiérrez también defiende la llamada "gatificación", que busca estimular física y mentalmente a los gatos.

Las ventanas pueden convertirse en un recurso de entretenimiento porque los gatos disfrutan observando pájaros, personas y movimientos del exterior. Pero Gutiérrez recomienda protegerlas siempre con redes resistentes y revisarlas periódicamente.

Además de evitar accidentes, el entorno doméstico puede ofrecer diferentes estímulos. Rascadores de varios niveles, escondites, túneles, cajas de cartón y juguetes rotatorios ayudan a combatir el aburrimiento cotidiano en casa.

La alimentación también puede utilizarse como parte del enriquecimiento ambiental mediante comederos interactivos o bolas dispensadoras, que obligan al animal a esforzarse para conseguir comida y favorecen su actividad diaria.

Los espacios de descanso son igualmente importantes. Distribuir diferentes zonas tranquilas por la vivienda permite al gato elegir dónde relajarse, mientras mantener el transportín accesible puede evitar que lo asocie únicamente con visitas al veterinario.

Para Olmedo, prevenir resulta fundamental cuando existen ventanas o balcones accesibles. "Si quieres a tu gato y eres responsable, ponle protecciones", sostiene, ante el riesgo de que una caída termine provocándole lesiones graves.