J. Rodríguez
Publicada
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Durante años, la avena ha ocupado un lugar incómodo entre los alimentos saludables y los mensajes virales que la relacionan con hinchazón, inflamación o aumento de peso. María Casas cuestiona estas advertencias.

La nutricionista explica en un vídeo publicado en su perfil de Instagram que la idea de que la avena engorda resulta absurda. "Esto es absurdo", afirma Casas al abordar esa creencia.

Casas reconoce que este cereal puede provocar gases o sensación de hinchazón en algunas personas debido a su contenido en fibra. Sin embargo, diferencia claramente esas molestias digestivas de una supuesta inflamación corporal.

Según la nutricionista, la avena se encuentra entre los carbohidratos más interesantes para quienes buscan perder grasa, precisamente por combinar una cantidad relevante de proteínas con un alto contenido en fibra.

Esta composición, sostiene Casas, contribuye a mantener la sensación de saciedad durante horas. Por eso, considera que puede formar parte de una alimentación completa sin necesidad de atribuirle un efecto directo sobre el aumento.

La combinación idónea

La especialista también destaca su relación con la respuesta glucémica. En su explicación, señala que la avena puede reducir los picos de glucosa en sangre después de las comidas y favorecer un mejor control.

Esta idea coincide con el papel del betaglucano, una fibra soluble presente en la avena. El médico David Céspedes recuerda, en este artículo de EL ESPAÑOL, que esta sustancia aumenta la viscosidad intestinal y retrasa la absorción de glucosa.

El experto en longevidad cita metanálisis de ensayos clínicos aleatorizados y señala que ninguno de los biomarcadores inflamatorios analizados aumenta significativamente tras consumir avena. Algunos estudios incluso observan pequeñas reducciones.

Céspedes también matiza que consumir avena puede elevar la glucosa porque contiene hidratos de carbono. Sin embargo, ese aumento forma parte de una respuesta fisiológica normal y no implica por sí mismo un efecto perjudicial.

La fibra de la avena también aparece relacionada con la salud digestiva. Casas señala que puede mejorar el tránsito intestinal y contribuir al cuidado de la microbiota, otra razón para incorporarla con regularidad.

Para preparar una ración, la nutricionista propone utilizar 40 gramos de avena, que aportan alrededor de 150 kilocalorías. Basta con mezclarlos con una bebida vegetal y añadir algo de fruta.

Casas plantea esta preparación como un desayuno rápido, pero también como una alternativa para tomar entre horas. Según explica, el resultado es una opción completa y saludable que puede mantener la saciedad durante horas.

Así, frente a la advertencia de que la avena es un alimento que debería evitarse, María Casas defiende una visión más sencilla: puede consumirse dentro de una dieta variada, sin convertirla tampoco en un superalimento.