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Aunque no lo parezca, cuando cedemos a los maullidos de los gatos por la noche estamos incentivando un comportamiento negativo. Los felinos, en líneas generales, son expertos en el aprendizaje por asociación, y si maúllan a altas horas de la noche y reciben la respuesta de su dueño, entienden que la estrategia funciona.

Si cada vez que el animal "llama" a su compañero humano mediante maullidos por la noche y este responde rápidamente con habla, comida o hasta con mimos, entonces se genera un mal hábito que puede acabar perturbando el descanso por las noches.

Para el gato, incluso una respuesta de frustración o un regaño se considera también atención, lo que refuerza esa idea de interrumpir el sueño de sus dueños para conseguir lo que quieren, y los expertos recomiendan parar ese tipo de acciones inmediatamente.

Los veterinarios y expertos en comportamiento felino insisten en que la regla de oro para solucionar este problema es la extinción de la conducta, lo que significa ignorar por completo a los gatos durante las noches.

No hay que dar demasiada atención

Esto implica no mirarlo, no hablarle, no levantarse de la cama y mantener las puertas cerradas si es necesario. Aunque los especialistas advierten que al principio se producirá un "estallido" donde los maullidos se intensificarán cuando empecemos con el proceso de "rechazo".

La solución definitiva requiere modificar las rutinas diurnas y nocturnas de nuestra mascota para alinearlas con el horario humano, consiguiendo así que toda la casa vaya a dormir durante las mismas horas y esté activa de igual manera. Pero realmente no es fácil, y menos en el caso de los gatos.

Al ser animales con instintos crepusculares, los gatos experimentan picos de energía al amanecer y al anochecer. Los veterinarios, por ello, aconsejan programar sesiones intensas de juego antes de ir a dormir para desgastar esa energía.

Y para rematar, si a esa actividad le sumamos un buen plato de comida para cerrar la jornada garantiza que el "ciclo biológico" de los gatos queda satisfecho -puesto que han cazado, han comido y ahora van a dormir-.

En general, hay que saber leer las necesidades de cada gato para tener esas necesidades básicas y vitales cubiertas. No todos los gatos tienen la misma energía ni necesitan la misma cantidad de comida para estar satisfechos, por lo que ahí entra nuestra atención y saber cómo tratar a nuestra mascota para que podamos descansar por las noches de manera perfecta.