P. G. Santos
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LO ESENCIAL
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Un médico de urgencias en Lisboa podrá consultar en segundos la ficha clínica de un turista alemán accidentado, gracias al nuevo Espacio Europeo de Datos de Salud, el marco legal que la Unión Europea (UE) aprobó para unificar el acceso sanitario.

El Reglamento (UE) 2025/327, publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea el 5 de marzo de 2025, crea el Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS), la infraestructura para compartir historiales médicos entre los Estados miembros.

El objetivo del EEDS es doble: mejorar el control de los ciudadanos sobre sus propios datos de salud electrónicos y facilitar su uso secundario en investigación, mientras se moderniza el mercado europeo de los sistemas de historia clínica electrónica.

La pieza clave para las urgencias transfronterizas es MiSalud@UE, la infraestructura digital que conectará los sistemas sanitarios nacionales. A través de ella, un profesional sanitario podrá acceder, con el consentimiento previsto, al historial completo del paciente en tiempo real.

Garantías para el paciente

El reglamento prioriza determinadas categorías de datos: la historia clínica resumida, las recetas electrónicas, los informes de imagen diagnóstica, los resultados de laboratorio y los informes de alta hospitalaria, considerados esenciales en la mayoría de los escenarios clínicos asistenciales.

Aquí reside la clave para las urgencias: aunque un paciente haya limitado el acceso a parte de sus datos, la norma permite levantar esa restricción cuando resulte necesario para proteger sus intereses vitales en una situación de emergencia médica.

Para que la información sea comprensible en cualquier país, los datos deberán transmitirse en el formato europeo de intercambio de historias clínicas electrónicas, un estándar común que garantiza que el sistema sanitario pueda leer e interpretar la ficha recibida.

Hasta ahora, la participación en MiSalud@UE era voluntaria y solo algunos países compartían historiales resumidos con viajeros. El nuevo reglamento obliga a todos los Estados miembros a conectarse a la red, incluidas las farmacias, dentro de los plazos establecidos.

El texto también refuerza la transparencia: cada persona podrá consultar quién ha accedido a su historial clínico, cuándo lo hizo y qué datos concretos consultó, además de recibir notificaciones automáticas siempre que un profesional revise su información sanitaria electrónica.

Toda la operativa del EEDS se apoya en el Reglamento General de Protección de Datos, vigente en toda la UE. Los Estados miembros deberán dotar a sus autoridades de control de recursos para vigilar el tratamiento de datos sensibles.

El reglamento entró en vigor a los 20 días de su publicación, pero su aplicación será gradual: las disposiciones sobre uso primario, incluido el acceso de urgencia, empezarán a desplegarse por fases a partir de 2027 en los países.

Los expertos coinciden en que el mayor beneficio será clínico: evitar pruebas duplicadas, prescripciones incompatibles o errores de diagnóstico cuando el paciente no puede explicar su historial, algo especialmente crítico en urgencias con personas inconscientes o con barreras idiomáticas.

Bruselas presenta el EEDS como una pieza clave de la futura Unión Europea de la Salud: un sistema donde, según sus impulsores, ningún ciudadano quedará desprotegido por el hecho de haber cruzado una frontera mientras necesitaba atención médica urgente.