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No son pocos los dueños que juegan con sus gatos con punteros láser para que estos persigan esa luz roja de un lado a otro a modo de entretenimiento. A pesar de que es una actividad muy buena para los felinos, los expertos afirman que puede acabar provocando frustración crónica si no tiene una recompensa adecuada o se sobreexplota su uso.

La razón principal por la que puede acabar generando un malestar en nuestra mascota es porque supone una alteración de la secuencia de caza natural de los gatos, la cual se compone de cuatro fases esenciales: acechar, perseguir, capturar y consumir.

Al interactuar con un láser, el gato puede satisfacer esas dos primeras etapas, pero nunca logrará completar el ciclo al no poder atrapar ni sentir a la presa bajo sus garras. Esa falta de resolución provoca que los niveles de dopamina y adrenalina se mantengan elevados sin recibir el alivio de una recompensa física.

Con el tiempo, esta carencia puede acabar transformándose en ansiedad crónica, puesto que los gatos no pueden canalizar esa energía acumulada ni liberar la tensión de la "cacería", y muchos empiezan a manifestar conductas compulsivas, como perseguir sombras o reflejos de manera obsesiva.

En los casos más severos, la frustración acumulada puede desviarse hacia el entorno doméstico, manifestándose a través de agresividad repentina hacia sus dueños con arañazos o también con la destrucción de muebles.

El láser necesita recompensas

Para evitar los efectos negativos del uso de este juguete, los especialistas recomiendan modificar la dinámica de la actividad para que los gatos sientan que, efectivamente, están cazando creando una experiencia similar.

La solución más efectiva consiste en guiar el punto de luz hacia un juguete físico -puede ser por ejemplo un ratón de felpa o una golosina- para que el gato en cuestión experimente esa sensación real de captura y tenga una recompensa física inmediata cuando tiene éxito.

Otra buena alternativa es alternar el láser con cañas de pescar con plumas o juguetes interactivos que se puedan morder y atrapar, puesto que garantiza que los gatos mantengan su mente estimulada y su salud emocional quede totalmente equilibrada.

Realmente, el láser es uno de los juguetes más sencillos y efectivos, pero debe usarse con responsabilidad y sobre todo tener en cuenta que los gatos requieren de un extra para poder realizar la actividad con gusto, sin llegar a padecer esa frustración crónica con el paso del tiempo.