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España se encamina a romper la barrera histórica de los 50 ºC de temperatura máxima en verano de manera normal antes de que acabe el siglo. No es la primera vez que se dice, pero los expertos insisten en que el panorama actual es solamente el principio de lo que está por llegar.

Las olas de calor, como indicó anteriormente Francis Cacho, meteorólogo de LaSexta, se están incrementando y cada vez son más los días de verano con calor extremo, y las proyecciones de la AEMET y diversos modelos climáticos europeos coinciden en que esos episodios de altas temperaturas ya no serán anomalías aisladas, sino algo habitual.

Eso indica que los récords anteriores registrados, como los 47, 6 ºC de Córdoba, podrían quedar pulverizados en las próximas décadas debido, sobre todo, al avance del cambio climático.

El eje central de todo este preocupante escenario es la intensificación de esas olas de calor, impulsadas por masas de aire procedentes del norte de África, combinadas con el calentamiento global, que no frena.

Según los científicos, la península ibérica actúa como un "laboratorio" en Europa dentro de los márgenes del clima, con la progresiva pérdida de humedad en el suelo que potencia el efecto invernadero local para acentuar aún más ese calor incesante y creciente.

El calor no frena

Los expertos estiman que entre los años 2035 y 2050 los termómetros alcanzarán con regularidad picos de 48 ºC, abriendo la puerta a registrar valores superiores a la barrera de esos 50 ºC en pocos años realmente, antes de que lleguemos a mitad de siglo si todo va como hasta ahora.

Geográficamente, el impacto de este calor extremo va a notarse sobre todo en zonas como el valle del Guadalquivir, el valle del Guadiana y amplias zonas de las comunidades de Andalucía y Extremadura, que encabezan los mapas de riesgo con mayores probabilidades de sufrir estos picos.

De hecho, se han realizado ya previsiones de organismos internacionales como la NASA que alertan de que ciudades del interior, como Madrid, pueden enfrentarse a importantes noches tropicales y picos de calor severos, con un importante impacto térmico entre los ciudadanos.

Aunque ya se está trabajando en planes de prevención para este tipo de temperaturas, lo cierto es que se está aproximando un escenario realmente caluroso que va a dejar en nada estos últimos veranos, que por otro lado han sido catalogados como los más asfixiantes a nivel térmico de los últimos tiempos.