Durante el embarazo, lavar correctamente frutas y verduras adquiere especial importancia, ya que algunos microorganismos pueden encontrarse en su superficie. Teresa Parmer explica un método doméstico basado en bicarbonato.
La farmacéutica Teresa Parmer recuerda en TikTok que durante el embarazo existen dos microorganismos que preocupan especialmente: la listeria y el toxoplasma, presentes potencialmente en frutas y verduras crudas.
Por eso, según explica, no sería suficiente con pasar estos alimentos por agua antes de consumirlos. Su recomendación consiste en preparar una solución de bicarbonato y dejar actuar durante varios minutos.
"Vamos a disolver una cucharada de bicarbonato en un litro de agua", explica Parmer en su vídeo. Después, propone introducir el tomate en esta mezcla y mantenerlo allí durante diez minutos.
Una vez terminado este proceso, la farmacéutica recomienda aclarar muy bien el alimento utilizando agua corriente antes de consumirlo. Además, insiste en que esta práctica no tendría que limitarse únicamente al embarazo.
"No hace falta estar embarazada para hacerlo", afirma Parmer, que considera que incorporar este hábito de limpieza puede resultar útil para las personas que conviven en un mismo hogar.
El bicarbonato también aparece en investigaciones sobre métodos domésticos destinados a eliminar residuos de pesticidas presentes en la superficie de frutas. En concreto, una concentración del 5% mostró una eficacia destacada.
Solución limpiadora
Su funcionamiento se relaciona con la creación de un medio alcalino capaz de romper parcialmente la capa de cera que recubre muchas frutas, facilitando así la eliminación de residuos adheridos.
A esta acción se suma una ligera abrasividad que permite remover físicamente parte de los restos de pesticidas. Según la investigación, el bicarbonato consiguió eliminar más del 74% del tiabendazol tras cinco minutos.
Existe además otra alternativa doméstica basada en almidón de maíz al 2%. Este método alcanzó una eficacia del 70% frente al tiabendazol, gracias principalmente a una acción física de sus partículas porosas.
Estas partículas pueden atrapar moléculas del pesticida, convirtiendo el almidón de maíz en otra opción a tener en cuenta para quienes prefieren evitar compuestos alcalinos como el bicarbonato.
Sin embargo, el método que alcanzó una mayor eficacia fue un remojo secuencial. Consiste en cinco minutos con almidón de maíz al 2% y otros cinco con bicarbonato de sodio al 5%.
La investigación señala que este procedimiento llegó a eliminar hasta el 94,13% del tiabendazol presente en las frutas. El orden resulta importante, porque invertirlo reduce considerablemente la eficacia conseguida.
Primero, el almidón elimina residuos superficiales y después el bicarbonato actúa sobre pesticidas más incrustados, degradando parcialmente la capa de cera. Mezclarlos directamente también reduce la eficacia del procedimiento.
