J. Rodríguez
Publicada
LO ESENCIAL
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Las actitudes hacia la depresión parecen haber cambiado entre generaciones, al menos entre estudiantes universitarios. Un estudio de 2026 comparó a jóvenes de la generación Z con participantes de una investigación realizada dos décadas antes.

La investigación fue desarrollada por el departamento de Psicología de la Universidad Heights, en Ohio, Estados Unidos, y publicada en el Journal of American College Health.

El objetivo consistía en comprobar si los universitarios actuales mostraban el mismo estigma relacionado con la salud mental que los estudiantes analizados aproximadamente 20 años antes, pertenecientes entonces a la generación X.

Para realizar la comparación, participaron 379 estudiantes de grado de una universidad privada del Medio Oeste estadounidense. Todos recibieron información sobre un personaje ficticio llamado Tom y después valoraron sus características.

Los investigadores utilizaron cuatro situaciones diferentes para Tom: podía padecer depresión y buscar tratamiento, padecerla sin recibir ayuda, sufrir una lesión de espalda y tratarse, o tenerla sin tratamiento.

Evolución de los prejuicios

Después de leer uno de esos escenarios, los participantes evaluaron al personaje mediante la Impression Formation Scale, una herramienta formada por 32 preguntas y una escala de cinco puntos para valorar impresiones negativas.

El procedimiento siguió las mismas instrucciones, medidas y criterios de puntuación empleados por Ben-Porath en 2002, lo que permitió comparar las respuestas actuales con las obtenidas en aquella investigación sobre estudiantes de generación X.

Los resultados mostraron diferencias claras entre ambos grupos. La generación Z presentó actitudes menos estigmatizantes hacia una persona descrita como deprimida y también mostró mayor aceptación hacia quienes buscan ayuda.

El estudio señala, por tanto, un cambio generacional en la percepción de la depresión y del tratamiento psicológico. Los universitarios actuales parecen juzgar menos negativamente estas situaciones que sus predecesores.

Esta diferencia resulta especialmente relevante porque el estigma puede influir en la manera en que se percibe a una persona con problemas de salud mental y en la aceptación social de pedir ayuda.

Los autores también observaron que la generación Z mostraba una mayor aceptación de que Tom buscara tratamiento por depresión. La comparación sugiere una evolución favorable en la consideración social de esta conducta.

El resultado procede de una muestra concreta de estudiantes universitarios estadounidenses y compara sus respuestas con las de otro grupo estudiado años atrás. Por ello, describe esas muestras y no necesariamente a todas las generaciones.