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El calor no desaparecerá de España de golpe con el final de septiembre. La predicción mensual de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) mantiene temperaturas superiores a las habituales durante el comienzo de octubre, aunque el escenario pierde definición conforme se acerca el 18 de octubre.

La fecha requiere un matiz importante. Los meteorólogos no confirman que todo el país vaya a permanecer bajo un episodio cálido continuo hasta ese día. El pronóstico abarca tres semanas y señala anomalías positivas claras al principio, más localizadas después y sin una tendencia térmica definida en el último tramo.

Entre el 28 de septiembre y el 4 de octubre, la temperatura media semanal será probablemente más alta de lo normal en buena parte de España. El nordeste peninsular aparece como una de las zonas donde la señal cálida resulta más consistente, aunque no se esperan valores tan elevados como los registrados durante la semana anterior.

Una anomalía positiva tampoco significa que cada jornada vaya a hacer el mismo calor ni que se alcancen temperaturas extremas. El mapa compara la media prevista de toda la semana con la climatología del modelo. Días templados, noches poco frescas o varias tardes cálidas pueden elevar el promedio incluso si se producen descensos puntuales. Los frentes atlánticos traerán lluvias y descensos térmicos pasajeros.

La previsión pierde precisión en octubre

Para la semana del 5 al 11 de octubre, AEMET sitúa las temperaturas cerca de los valores normales en gran parte del país. Sin embargo, el nordeste peninsular, el área mediterránea y Baleares todavía podrían registrar un ambiente algo más cálido de lo habitual.

Por tanto, hablar de calor en España no implica que todas las comunidades vayan a compartir las mismas condiciones. Mientras algunas zonas del este pueden conservar máximas suaves o elevadas para la época, otras regiones tendrán temperaturas propias de octubre y jornadas condicionadas por el paso de frentes.

También se esperan precipitaciones durante esa segunda semana. Los modelos apuntan a lluvias en buena parte del norte, centro y este peninsular, además de Baleares. Canarias también podría recibir precipitaciones, aunque la distribución concreta dependerá de la evolución atmosférica durante los días anteriores.

El horizonte comprendido entre el 12 y el 18 de octubre es mucho más incierto. La propia AEMET indica que no existe, por ahora, una señal clara sobre las temperaturas. En consecuencia, no puede asegurarse que la anomalía cálida continúe de manera generalizada hasta el último día del periodo.

Sí aparecen algunas señales de precipitación en zonas del norte peninsular, el extremo sur y Canarias, pero también están sujetas a cambios. En los pronósticos subestacionales, pequeñas variaciones en la circulación atmosférica pueden modificar la posición de las borrascas, la entrada de aire cálido o el reparto de las lluvias.

Estas previsiones no funcionan como la aplicación del tiempo de un municipio. Se elaboran con el sistema subestacional del Centro Europeo y representan anomalías semanales respecto a la climatología del propio modelo. Su utilidad consiste en detectar patrones probables, no en anticipar la máxima exacta de una ciudad con tres semanas de antelación.

El contexto favorece, no obstante, que el otoño tenga más episodios cálidos. La predicción estacional de AEMET concede una probabilidad muy alta a que el trimestre octubre, noviembre y diciembre quede dentro del tercio más cálido en toda España, aunque esa señal es algo menor en el suroeste peninsular.

Este escenario llega después del verano más cálido registrado en España desde, al menos, 1869. Las condiciones plenamente estivales se prolongaron durante cuatro meses y el país acumuló 61 días bajo ola de calor en la Península y Baleares.

El mensaje más preciso es que octubre comenzará con calor anómalo en numerosas zonas y que el nordeste y el Mediterráneo pueden conservarlo durante más tiempo. Hasta el 18 de octubre seguirá abierta la posibilidad de temperaturas elevadas, pero no existe todavía base para presentar tres semanas completas de calor continuo y generalizado.