El otoño, esa estación de transición que en España siempre ha traído las primeras lluvias, los colores ocres y las temperaturas suaves, tiene los días contados: en tres décadas podría durar unos 15 días menos que en la actualidad.
La causa es un verano que no deja de crecer. Si se mantiene el ritmo de 9 días más cada 10 años, en las próximas tres décadas la estación estival sumará unos 27 días extra sobre el calendario actual.
Ese cálculo es una extrapolación, no una cifra oficial. Los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y de Meteoclimática apuntan en esa dirección: la época estival es más calurosa y también más extensa desde el año 1979.
El análisis parte de las 103 estaciones de la AEMET con registros entre 1979 y 2025. 2026 fue el año con más días de verano, con 119 días confirmados únicamente con observaciones. Es el más largo de la serie disponible desde 1961 y supera en cinco días el anterior récord, registrado en 2023.
Veranos que arrancan antes
El alargamiento no se reparte por igual. Se nota sobre todo en el Pirineo y el noreste: la estación de La Molina pasó de 49 días de verano entre 1979 y 2000 a 69 en los últimos 25 años.
En el aeropuerto de Zaragoza, los días de verano pasaron de 52 a 64 y la media subió de 23,8 a 25,4 grados. En Campdevànol, en Girona, hay ahora 18 días más, y la temporada arranca 20 días antes.
Madrid tampoco escapa a la tendencia. Su verano dura 11 días más que hace décadas, con 65 jornadas en las que la media supera los 25 grados, y el calor estival se instala ya desde el 23 de junio.
Hay excepciones: el sur peninsular, zona cálida en verano, y buena parte de la cornisa cantábrica y Galicia mantienen sus cifras estables. La Aemet insiste en que el alargamiento no es lineal y un verano concreto puede ser más corto.
Si el verano avanza, alguna estación debe ceder terreno. Un estudio publicado en Geophysical Research Letters calculó que, entre 1952 y 2011, el verano pasó de 78 a 95 días en latitudes medias, mientras las demás estaciones se acortaban.
Con ese punto de partida, el otoño español saldría perdiendo. De los 27 días que ganaría el verano, alrededor de 15 saldrían del propio calendario otoñal; el resto vendría, sobre todo, de una primavera que también se va recortando.
El proceso ya es visible. La Aemet sostiene que el verano térmico dura en España alrededor de un mes más que en los años 80 y que en el este y nordeste los días veraniegos aumentan más de un 50%.
El precedente inmediato es este año: 2026 ha sido el verano más cálido desde que hay registros, con 24,5 ºC de media nacional, 2,4 por encima de lo normal, y un récord de 61 días bajo ola de calor.
Queda por ver si ese ritmo de nueve días por década se sostiene o se acelera. Lo que ya muestran las series largas es una tendencia clara: el verano gana terreno y el otoño, poco a poco, lo pierde.
