El calentamiento global podría alcanzar un nuevo umbral durante la primavera de 2027. Un estudio reciente sitúa al planeta cerca de los 2 °C sobre la era preindustrial, impulsado por un El Niño excepcionalmente intenso.
Las proyecciones, que recoge Meteored, apuntan a que la temperatura superficial media global permanecerá próxima a 1,9 °C por encima de los niveles preindustriales entre enero y mayo de 2027. El máximo promedio llegaría en marzo.
El estudio, publicado en Copernicus, emplea un modelo estadístico basado en regresión Ridge, denominado TESR. Su objetivo es separar el efecto de El Niño de la tendencia de calentamiento acumulada durante décadas.
Según sus cálculos, existe entre un 23% y un 24% de probabilidad de superar temporalmente los 2 °C durante la primavera boreal de 2027, aunque ese episodio duraría probablemente pocas semanas.
Al corregir la tendencia histórica del modelo a subestimar los picos extremos, esa probabilidad aumenta hasta entre el 45% y el 60%. El resultado refleja una posibilidad relevante, pero todavía experimental.
Escenarios peligrosos
Los autores advierten precisamente de esta limitación: la intensidad prevista para El Niño supera el rango histórico utilizado para entrenar el modelo. Por ello, consideran sus resultados experimentales y no un pronóstico climático definitivo.
El fenómeno oceánico ya muestra una intensidad extraordinaria. La Organización Meteorológica Mundial calcula que existe casi un 100% de probabilidad de que El Niño continúe activo hasta febrero de 2027.
El índice Niño 3.4 pasó de registrar una anomalía media de 1,5 °C entre mayo y julio de 2026 a valores semanales de 2,2 °C a 2,6 °C hacia mediados de agosto.
El calor resulta todavía mayor bajo la superficie del Pacífico ecuatorial. Durante julio y agosto, algunas zonas del océano registraron temperaturas subsuperficiales superiores en más de 8 °C a la media.
El Pacífico redistribuye calor y humedad por la atmósfera, por lo que un calentamiento tan acusado puede modificar las temperaturas y las precipitaciones en regiones alejadas, afectando a continentes completos.
El estudio también apunta a que 2027 podría situarse entre los años más cálidos registrados, con una anomalía global estimada entre 1,57 ºC y 1,92 °C, dependiendo de la evolución final de El Niño.
Mientras tanto, agosto de 2026 ya dejó un récord. Fue el agosto más cálido registrado por Copernicus/ECMWF ERA5, con 1,65 °C sobre la era preindustrial y por delante del anterior máximo.
Además del calor, agosto fue el mes más húmedo registrado a escala planetaria. La atmósfera más cálida puede contener más vapor de agua, reforzando el efecto invernadero y favoreciendo precipitaciones intensas.
Durante ese mes, el 17% de la superficie terrestre registró precipitaciones situadas dentro del 10% más alto de la serie histórica desde 1940, la mayor cobertura para un agosto.
Esta combinación de temperaturas elevadas y abundante humedad puede favorecer episodios de lluvia especialmente intensos en Estados Unidos, Europa, Asia oriental y Sudamérica durante los próximos meses.
