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Las claves

España dará la bienvenida al otoño astronómico con un tiempo mucho más propio de julio que de finales de septiembre. El miércoles 23 se esperan cielos mayoritariamente despejados, muy pocas precipitaciones y temperaturas diurnas entre 5 y 10 ºC superiores a las habituales en buena parte del país.

La anomalía será incluso mayor de forma local en zonas de la mitad norte. El interior de Galicia, el noroeste de Castilla y León, el entorno cantábrico y algunos puntos próximos al alto Ebro pueden superar en más de 10 ºC los valores normales para estas fechas.

El portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Rubén del Campo, ha definido la situación como un comienzo del otoño con ambiente de “pleno verano”. Los termómetros alcanzarán entre 32 y 34 ºC en la zona centro, la meseta norte, el valle del Ebro y áreas del nordeste peninsular.

Las temperaturas serán todavía más elevadas en el sur de Galicia, Extremadura, el oeste de Castilla-La Mancha y el interior de Andalucía, donde se esperan entre 34 y 36 ºC. En los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir podrán superarse los 36 ºC y alcanzarse localmente valores cercanos a 38 ºC durante la semana.

La llegada del otoño tampoco eliminará por completo las noches tropicales. Aunque la duración de la noche ya permite un mayor descenso térmico, las mínimas pueden mantenerse por encima de 20 ºC en puntos de la costa mediterránea y de la mitad sur.

El episodio se debe a la presencia de una masa de aire muy cálido para la época, acompañada por una situación atmosférica estable. La subsidencia asociada a las altas presiones dificulta la formación de nubes desarrolladas y favorece muchas horas de insolación, que recalientan el aire próximo a la superficie.

El resultado será un contraste notable entre el calendario y el termómetro. El otoño meteorológico comenzó el 1 de septiembre, una fecha fija que permite comparar estaciones completas. El astronómico, en cambio, llegará durante la madrugada del miércoles y está determinado por la posición de la Tierra respecto al Sol.

Calor generalizado y apenas lluvias

El Observatorio Astronómico Nacional sitúa el equinoccio de otoño de 2026 a las 02:05, hora oficial peninsular, del 23 de septiembre. En ese instante, el centro del Sol cruzará el ecuador celeste en su movimiento aparente hacia el sur. La nueva estación durará aproximadamente 89 días y 21 horas y terminará el 21 de diciembre.

El equinoccio suele describirse como el día en el que la luz y la oscuridad duran exactamente lo mismo. En realidad, su duración es solo aproximadamente igual debido al tamaño aparente del Sol y a la refracción atmosférica, que permite verlo cuando geométricamente ya se encuentra ligeramente por debajo del horizonte.

La llegada de la nueva estación no provoca por sí misma un cambio inmediato del tiempo. Las estaciones astronómicas describen la órbita terrestre, mientras que la evolución meteorológica depende de la circulación atmosférica, la posición de las borrascas y anticiclones y las características de las masas de aire.

Por eso, el miércoles continuará prácticamente la misma situación de los días anteriores. AEMET prevé pocos cambios generales en las temperaturas, aunque las máximas pueden bajar ligeramente en el área mediterránea. El calor seguirá siendo muy intenso para la época en la mitad occidental y el norte.

Galicia protagonizará uno de los contrastes más llamativos. En el interior y el sur de la comunidad se pueden alcanzar entre 34 y 36 ºC, valores muy superiores a los propios de finales de septiembre. También se superarán los 30 ºC en numerosos puntos próximos al Cantábrico.

En Castilla y León, el calor será especialmente anómalo en el noroeste. Las máximas pueden situarse cerca o por encima de 32 ºC en diferentes áreas de la meseta, cuando el avance de septiembre debería haber dejado ya tardes considerablemente más frescas.

Madrid y el centro peninsular registrarán valores de 32 a 34 ºC. En Extremadura y el oeste de Castilla-La Mancha se alcanzarán entre 34 y 36 ºC, con registros superiores en los valles y las zonas bajas más expuestas.

Andalucía continuará bajo un ambiente plenamente veraniego. El valle del Guadalquivir será uno de los sectores más cálidos y podrá superar los 36 ºC. La presencia de viento de levante puede introducir algunas nubes bajas en el Estrecho y el litoral de Alborán, pero no aliviará de manera general el calor del interior.

En el valle del Ebro y otros puntos del nordeste también se rondarán o superarán los 34 ºC. En la fachada mediterránea se espera un descenso ligero respecto a las jornadas anteriores, aunque las temperaturas continuarán siendo elevadas y las noches se mantendrán cálidas cerca del mar.

Canarias experimentará igualmente un ascenso térmico. Las temperaturas pueden superar los 30 ºC y aproximarse a 35 ºC en las vertientes orientadas al sur y al oeste de algunas islas. La posible presencia de calima y el viento reforzarán la sensación de ambiente seco.

Las precipitaciones serán escasas en casi todo el territorio. La estabilidad limitará la aparición de chubascos y dejará amplias zonas con cielos despejados o poco nubosos. Solo se esperan nubes bajas o alguna precipitación débil y aislada en sectores expuestos a los vientos marítimos.

La predicción semanal de AEMET anticipa que el carácter veraniego se mantendrá, al menos, hasta el viernes 25. Su escenario sitúa las máximas entre 32 y 34 ºC en amplias regiones y alrededor de 35 ºC en el sur de Galicia, la depresión del Ebro, Extremadura y el valle del Guadalquivir.

A partir del fin de semana aumenta la incertidumbre. La aproximación de un frente por el noroeste podría introducir más nubes, algunas lluvias en Galicia y un descenso térmico en la mitad occidental. Sin embargo, los modelos todavía mantienen temperaturas superiores a las normales en diferentes zonas.

Los 10 ºC del titular tampoco significan que todo el país vaya a registrar exactamente la misma desviación. La anomalía se calcula comparando cada temperatura prevista con el valor climatológico correspondiente al lugar y la fecha. Una máxima de 34 ºC puede ser extraordinaria en Galicia y menos excepcional en el valle del Guadalquivir.

Este episodio tampoco constituye automáticamente una ola de calor. Para aplicar esa denominación deben cumplirse criterios de duración, extensión e intensidad respecto a los valores propios de cada zona. A finales de septiembre también resulta menos frecuente que un episodio alcance los umbrales necesarios durante varios días consecutivos.

El comienzo del otoño quedará marcado, en cualquier caso, por un calor ampliamente extendido y anómalo. El miércoles 23 cambiará oficialmente la estación, pero la atmósfera mantendrá durante varios días un escenario de pleno verano, con tardes hasta 10 ºC más cálidas de lo normal y apenas señales de lluvia.